Llorando en la tarde (para los padres de los 43 de Ayotzinapa)

Posted on 26 septiembre, 2015

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Yo te vi esa tarde

el sol bajaba implacable

y tus negros ojos se cristalizaban

debajo de un anego de sales

por furia y dolor acumuladas.

Y tus negras manos te temblaban

junto a una enorme foto de él,

la de su credencial de estudiante

que maestro quería ser.

Y tu temblor y llanto,

heroicamente contenidos,

se soltaron sin control

cuando gritamos

que vivos se los llevaron

y los queríamos vivos.

¡Perdónanos Padre,

perdónanos Madre!

la intención no era hacerte llorar,

sólo era para hacerte notar

que en esta penumbra siniestra

te vamos a acompañar.

Nos contagió a todos

tu lágrima campesina

y aunque queríamos ser valientes

para parar tu pena,

no pudimos y lloramos también.

Mientras caminábamos,

buscamos a otros

que fingieran no llorar,

pero nada,

sólo llanto e incredulidad

de que este ya no es un país

sólo un valle oscuro,

una planicie sin raíz.

No vamos sollozando solos,

estaremos acompañados

de muchos otros ojos,

volteando a ver si en alguno

brilla otra vez

una pizca de ese sol

que implacable se fue

aquella tarde

mientras te resistías

a llorar por él.

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