Exhortación a la juventud (háblame de tu revolución)

Posted on 25 julio, 2015

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Estimados miembros de esta comunidad universitaria, padres, madres familiares y amigos de nuestros muchachos que hoy egresan.

Cuando nuestro ViceRector me hizo la invitación para dar las palabras de exhortación a esta generación, no dudé en aceptarlo. Y es que ustedes y yo tenemos la misma edad… edad académica, por supuesto. El 04 de octubre de 2010, fue su primer día como estudiantes inscritos, y ese día, también fue el primero mío como profesor de esta institución.

Entonces, estoy seguro que hace cinco años se hacían preguntas, y lo sé porque eran las mismas que yo me hacía: ¿es este el lugar correcto para lograr algo positivo?, ¿podré marcar alguna diferencia personal y colectiva aquí?.

A cinco años de distancia ya podemos contestarnos estas preguntas. Y contestarlas también nos servirá para tener la seguridad de cualquier otro reto que venga en el futuro, lo podremos superar.

Porque les digo: este no es el final de ningún camino, la vida es un continuo, donde sólo hacemos pausas para festejar, pero cada logro es la preparación para enfrentar un nuevo reto, que al ser resuelto, nos lleva a uno más y así hasta el fin de nuestro tiempo en esta tierra.

Así pues, ¿sirvió la estancia en esta universidad?, ¿podremos enfrentar al futuro y a los retos que se nos dispongan?. Contestemos, pero no con el marco de una ideología que pretenda ser superior a otras o por medio de alguna creencia sin fundamento, lo haremos como lo hemos aprendido a hacer en la universidad, con evidencia recolectada y analizada.

Para empezar….

Si ustedes están aquí, arropados por sus familiares y profesores, es porque han aprobado exitosamente más de 50 materias técnicas, científicas, económicas y de humanidades.

Eso significa que han presentado más de 200 exámenes parciales y ordinarios -y algunos extras también- pero lo han hecho exitosamente.

Como un árbol...

Como un árbol…

Además, han realizado sus estancias profesionales y servicio social y ahí se han podido comparar con estudiantes de universidades de todo México, algunas con varios ceros más de presupuesto que nosotros, y han visto que son buenos y capaces. Las evaluaciones de estas estancias indican que la inmensa mayoría de ustedes han recibido las mejores apreciaciones por sus receptores.

Todo este cúmulo de trabajo ejecutado de manera positiva, es lo que deben voltear a ver cuando en el tiempo por venir, tengan que comenzar una nueva edificación. Siempre pregúntenle a su propia historia si van a poder tomar nuevas misiones y si las van a resolver, la historia siempre les dará la mejor respuesta.

Entonces podemos decir que sí, que aquí fue el lugar correcto y que son mejores personas y más capaces. Todos sus profesores así lo sabemos.

Ahora se van al mundo, salen.

Al egresar de la universidad, ustedes pertenecerán a un grupo minoritario de mexicanos, aquel que posee estudios universitarios, un 14% para ser exactos, apenas la mitad de lo que necesita una economía sana. Ahora, tienen tres veces más escolaridad que el promedio nacional que apenas llega a 6 años de estudios.

Algunos en el mundo exterior les dirán que ahora pertenecen a una élite, que han llegado al punto de salvarse individualmente, que sólo se preocupen por sus cheques de 5 dígitos y de sí mismos, que cada quién se salve como pueda, a costa de quién sea: la naturaleza, los otros, los que menos tienen, los diferentes, su salud, su familia, su cultura y sus derechos. Que sacrifiquen todo por el YO.

Los invito a que no escuchen a esas tendencias, por más abrumadoras que sean. Los invito a que se vean mejor como un grupo capaz y listo para retribuir al colectivo de manera constante y permanente por esa membresía de universitarios que ahora poseen.

Que usen esa capacidad de observar, de identificar problemas, de recabar información, proponer y ejecutar soluciones, para el bien común.

Se van...

Se van…

Que sean ejemplo para los demás, de que el estudio crítico e integral de la naturaleza y el entorno, es una forma de vida y que puede llevar al reconocimiento social y a vivir decentemente sin la necesidad de violentar o despojar a nadie.

Que lleven con orgullo ser el primer universitario de sus familias, yo sé que ese es el caso de la mayoría de ustedes y que así, aspiren a que más de los suyos lleguen a este punto.

A los padres y madres y familiares de estos nuevos universitarios, les agradezco por la confianza a esta institución y les deseo que guarden por siempre en su memoria este momento de felicidad.

Universitarios de la generación 2010-2015, ustedes han evolucionado de forma positiva y están listos para hacer cambiar el entorno, con los hábitos, métodos y soluciones basadas en las herramientas que aquí han aprendido a usar.

Les deseo lo mejor. Vayan pues, sean libres, críticos, colaborativos y decisivos, y piensen en plural y no en singular, piensen en colectivo y no en individuo. Y así empezaremos a vivir en la sociedad que todos nos merecemos.

Felicidades a todos y a todas, sigan disfrutando de su día.