A los maestros, con cariño (la lucha magisterial en el 2013).

Posted on 28 agosto, 2013

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La educación es como un árbol: se siembra una semilla y se abre en muchas ramas. Sea la gratitud del pueblo que se educa árbol protector, en las tempestades y las lluvias, de los hombres que hoy les hacen tanto bien. Hombres recogerá quién siembre escuelas.

José Martí.

Y ahí andan otra vez, asoleados, mal dormidos, cansados, con el coraje en la voz. Son los maestros y maestras de nivel básico de los Estados más pobres del país. Van marchando para demandar que se le ponga alto a una serie de leyes pro-privatización que se han aprobado sin mayor discusión en el Congreso de la Unión.

Dicen que no se les ha consultado en la promulgación de esas leyes, a ellos que son los soldados de la educación. Dicen que ellos tienen una mejor propuesta, pues la han consensuado entre todos los profesores. Dicen que primero hay que reconstruir las escuelas, y es que sus escuelas no tienen drenaje, ni luz, ni agua potable. Dicen que sus niños y niñas tienen hambre, y que con hambre no se puede aprender. Dicen que quieren ser evaluados, pero con evaluaciones justas.

La educación que promueven las leyes secundarias del PRI es una educación homogenizadora, acrítica y creadora de empleados, no de ciudadanos.

Detrás de las vallas de granaderos, detrás de los micrófonos del monopolio televisivo, la gente del mal gobierno dice mentiras y engaños. Los invitan a dialogar para después tirar al bote de basura sus propuestas. Los amenazan con perder su trabajo si no aceptan sus malas leyes. Los señalan como salvajes, flojos, gente sin razón. Los presentan como culpables de la desgracia social de sus Estados.

Y es que todo el problema es un asunto de diagnóstico, conclusión y propuesta.

Los profesores dicen que sus estados son pobres por el sistema económico y por el racismo. Que es muy poco lo que pueden hacer en aulas de palos para sacar adelante a niños y niñas miserables, que sus habilidades pedagógicas han sido rebasadas por la desnutrición y la pobreza. Para solucionarlo proponen reconstruir-construir las escuelas, dotarlas de laboratorios y equipos didácticos, recibir cursos de preparación, establecer evaluaciones de mejora y no de castigo y reconstruir el tejido social con la escuela como eje.

El gobierno dice que los estados de donde provienen estos profesores son los más pobres del país por culpa de ellos. Que debido a que no tienen habilidades pedagógicas, los niños y niñas hambrientos no pueden escalar en la sociedad. Para solucionarlo proponen evaluar a los profesores con un instrumento único que se aplicará tanto al profesor del barrio más rico de la capital como al profesor de la comunidad indígena más pobre de la sierra, el profesor que no lo apruebe terminará en la calle y… ya.

Los maestros han tomado las calles de la Ciudad de México por 10 días ya. La clase media se frustra sin analizar que el paro es culpa del Estado.

Los maestros han tomado las calles de la Ciudad de México por 10 días ya. La clase media se frustra sin analizar que el paro es culpa del Estado y que los que van en el siguiente turno de la rebanadora privatizadora son ellos.

Aunque es obvio que la propuesta más integral viene del lado de los profesores, parece ser que la opinión de la sociedad ha sido dividida por el lenguaje de odio de los medios masivos. Y es que el mal gobierno está volcando sobre el magisterio los problemas y frustraciones de la nación, en especial las de la clase media.

Además del análisis de los hechos, el antídoto contra esto deberá ser nuestra propia memoria y nuestro sentido de agradecimiento. Seamos honestos y veamos personalmente hasta dónde hubiéramos podido llegar sin el cobijo de la educación pública y mejor aún, hasta dónde hemos llegado con ella. Estemos del lado de los que nos enseñaron las primeras letras, de los que nos inculcaron el orgullo por México, de los que nos enseñaron a respetar el pasado y soñar con el futuro. Estemos del lado de los maestros, al menos por simple agradecimiento. Yo agradezco a mis maestros que me formaron como ciudadano honesto, hombre trabajador y con conciencia social de acero. Yo me quedo con mis maestros.

Y por si lo anterior no es suficiente, veamos cómo los enemigos de los maestros son los corruptos, ladrones y manipuladores que desde el gobierno y la mafia macroempresarial,  han sumergido a México en una noche de violencia y pobreza. Ya estamos los suficientemente grandes para reconocer que este país ya no es el mismo, y que la culpa no es de los maestros. Yo me quedo con los míos, yo me quedo con mis maestros.

Yo me quedo con los que me enseñaron a leer, no con los que me quieren tapar los ojos.

Yo me quedo con los que me enseñaron a buscar la verdad, no con los que la ocultan.

Yo me quedo con los que me enseñaron mi reflejo en el espejo, no con los de máscaras de miedo.

Yo me quedo con mis maestros. Mil veces y una vez más.

Mil veces y una vez más.

Mil veces y una vez más.