Yo no voté por Peña Nieto (pero ellos sí).

Posted on 18 diciembre, 2012

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no relax

Medio país se pregunta desconcertado ¿quién carajos votó por Peña Nieto?. ¿Quién votó por un ignorante confeso, un corrupto probado, un maniquí político, una ilusión televisiva?. ¿Quién?. Para contestar eso hay que salirnos de nuestros ambientes cómodos, despojarnos de nuestro libre pensamiento y deshacernos de nuestra capacidad de decisión.

Hay que adentrarnos a ese otro México triste que se nutre de la inercia, sometimiento y desesperanza. Sólo así sabremos quién hizo posible que tengamos a la neo-dictadura del PRI en Los Pinos. Estas son las historias de cuatro PRIístas que conozco.

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¿Quién voto por Peña Nieto? ¿Quién trajo a la dictadura de vuelta? ¿Quién vitorea? ¿Quién viste la playera del PRI?

I. No le hace que se caigan.

E. es un buen tipo, no pasa de 35 años. Es trabajador como pocos y sabe de todo, de autos, de electricidad, de tacos, de AC, de carpintería. Estoy seguro que si hubiera vivido en otro país sería un brillante ingeniero. Pero no, nació en México en las épocas donde no existía ningún tipo de beca para estudiar, en los tiempos de la dictadura del PRI. Sólo aquellos con familias sacrificadas podían avanzar más allá de la secundaria. La familia de E. no era de esas, desde joven tuvo que trabajar y se hizo un “talachas” profesional. Nunca ha cotizado al IMSS y nunca ha pagado impuestos, vive de trabajos temporales en la colonia y en los negocios de conocidos. Siempre anda acompañado de su niño de 10 años que se llama igual que él, le ha enseñado todo lo que sabe. E. andaba con su niño, recientemente tuvo que migrar a un centro hotelero porque aquí ya no hay trabajo y su niño ahora anda solo en la calle. E. odia a los sindicalizados y a los huelgistas, “¡tienen todo y quieren más!”, E. odia a la oposición “no hacen nada, el PRI construye cosas, ¿que se caen al año?, ¡qué importa!, las hace”. Su esposa y su suegra van a misa cubriéndose del sol con las sombrillas de “Peña Nieto Presidente”, solas.

II. El No-Jubilado.

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El PRI nacionalista y Papá Gobierno se fueron y sólo dejaron desmemoria y caos, desechos y cascajo industrial, adicción al petróleo e incapacidad.

Don O. ya es grande, todo en él es cansancio después de una vida de trabajar en una oficina en el ingenio. Todo lo que tiene lo consiguió bajo la cobija del viejo PRI nacionalista. Su esposa es una enfermera jubilada, ella es el único ingreso fijo de la casa. Él debió haberse jubilado hace varios años pero no puede, el PRI neoliberal privatizó los ingenios y los nuevos patrones anularon su antigüedad, así fue despedido y recontratado. Su carro es tan viejo que la gente cree que se está incendiando cuando lo prende, no puede darse el lujo de poner un foco en la puerta de su calle pues no puede pagar más luz. Puso un negocillo de videojuegos para tener un ingreso extra, por supuesto, no paga impuestos. Don O. tiene que mantener a tres familias, la suya y la de sus dos hijos. Muchachos regetoneros que abandonaron la prepa cuando embarazaron a las novias y que poco saben hacer para ser autosuficientes. Sólo una hija suya va a la universidad, ojalá sea un aire de cambio en la casa. Don O. admira al PRI porque “se enorgullecen de ser mexicanos”, no le importa que el sistema de jubilaciones que goza su esposa haya sido desparecido por el PRI, o que el sistema educativo que hizo que sus hijos sean profesionalmente incapacitados haya sido inventado por el PRI, vamos, hasta olvidó que el PRI privatizó su ingenio y se tragó su jubilación.

III. Un superviviente.

R. no es un mal muchacho, sólo que ha estado sólo casi toda su vida. Es el único hombre en su casa, su papá estuvo y no estuvo, el de su media hermana ni sus luces. A pesar del alcohol, las malas compañías y fuertes problemas con la ley, sobrevivió a la vida difícil de los barrios periféricos. Rescatado no pocas veces por su familia secundaria, R. logró entrar y terminar la universidad. Lo logró ingresando al PRI desde muy joven y juntándose en los séquitos de los meros-meros que te consiguen una chela, una calificación, un examen de admisión, una lanita para “ayudar a la jefa”. La máquina del PRI lo detectó y le prometió cobijo si regresaban al poder, ¿a cambio de qué?, quién sabe. El chiste es que de la nada, ahora le va mejor, es ayudante de un Don Diputado Local o algo así. El PRI es la única institución que le educó: la transa sobre la capacidad, la recomendación sobre el talento. La supervivencia es canija y el es un superviviente, nada más le importa.

IV. ¿Como yo?

La vida de Don P. ha sido una aventura de esas que nadie quiere vivir. Desde niño tuvo que migrar muy lejos, empezó a trabajar desde abajo y parece ser que llegó más o menos arriba hasta que descubrieron los autopréstamos que se otorgaba. Cinco años en la cárcel y perdió todo lo que vale, mujer y familia, no había otro destino que irse al Norte de exiliado. Allá fue de todo y después de 10 años fue deportado. No tiene la más remota posibilidad de tener jubilación así que fayuquea cosas chinas para llevar la vida. Añora los días felices cuando era un joven padre de niños hermosos y cuando el Papá Gobierno del PRI tenía migajas que aventar a los trabajadores, unos terrenos aquí, una cancha de futbol allá, los paseos en lancha sobre ríos que ya no existen gracias a la deforestación. “México es un país tranquilo, no es Pakistán o África, donde la gente se mata por cualquier cosa”, en eso último tiene razón, aquí la gente se mata por dinero, por mucho dinero y se matan en serio, por miles, no como en Pakistán o África. “Con Peña Nieto nos va a ir mejor, es joven universitario como usted”. Me deja pensando si yo soy un ejemplo de éxito del sistema priísta… creo que más bien soy un accidente del PRI.

Del barrio a la estadística.

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¿Quién se opuso a Peña Nieto?, ¿cuáles son las diferencias?, ¿quién opondrá resistencia?-

Las pocas estadísticas nos dicen que la gente que votó por Peña Nieto es gente vieja, supongo que extrañan al PRI nacionalista que se convirtió en un ente neoliberal al final de los años 80s.

La gente que votó por Peña Nieto tiene poco nivel educativo, el oponente de izquierdas ganó con 10 puntos de ventaja entre el segmento universitario mientras que en el segmento que sólo tiene educación secundaria, Peña Nieto arrasó con más de 20 puntos. Sus votantes no pueden diferenciar entre propuestas.

Desgraciadamente, entre las mujeres, Peña Nieto ganó a su oponente AMLO por casi dos contra uno, aquí no tengo idea que decir y eso me entristece.

Parece ser que las observaciones callejeras se acercan a las estadísticas de los periodistas… ¿y entonces qué?…

Sólo la educación permitirá a los mexicanos analizar su entorno y tomar decisiones. Eso y la muerte de los viejos priístas desmemoriados. Muerte natural, por supuesto.