Haiga sido como haiga sido (Goodbye Felipe Calderón).

Posted on 22 noviembre, 2012

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Denise Maerker: ¿Te llegaría a molestar que dijeran “llegó por miedo”? ¿no sientes que sea el caso?.

Felipe Calderón: Mira si lo dicen, no me molesta, el hecho es que voy a ganar… y cada quien […] pues mira, la verdad, ya si gano Denise, como dicen en mi tierra: “haiga sido como haiga sido”…

Denise Maerker: O sea, ¿no importa?

Felipe Calderón: No, no, no, sí importa pero…

Esta fue la ahora infame conversación que en 2006 el entonces candidato de la derecha católica-empresarial sostuvo con la periodista Denise Maerker. “Haiga sido como haiga sido” no sólo fue una ocurrencia del candidato, fue realmente su sustento filosófico: el fin justifica los medios, el pragmatismo rancio, la ausencia de sentimiento, ciencia y razón.

Lo que mal empieza…

El candidato del PAN Felipe Calderón dice su infame frase “haiga sido como haiga sido” en cadena nacional. La sonrisa dice mucho más del personaje.

Felipe Calderón ganó la elección de 2006 de forma muy dudosa, con sólo un margen de 0.43% sobre Andrés Manuel López Obrador, el candidato de izquierda. Su estrategia inicial fue prometer empleo, a pesar de saber que el mundo estaba entrando en la peor recesión en un siglo. Una vez que se demostró que la campaña no despegaba, uso una táctica vieja: el temor. Propagó profusamente una campaña diciendo que la izquierda era un peligro para México, que se acabarían los empleos, las devaluaciones serían incontrolables, la corrupción desbordaría.

Haiga sido como haiga sido, Felipe Calderón se hizo presidente de México. En medio de protestas masivas, en un ambiente de odio y mentira, así recibió Felipe a la nación. Su primer movimiento debería ser el de consolidación de su débil presidencia y además tenía que ser un golpe mediático, espectacular y de corto plazo.

Felipe tenía muchas opciones para ello. Pudo haber atacado a la corrupción de sus correligionarios foxianos o atacar al Partido Revolucionario Institucional, el paradigma de la corrupción mexicana. Pudo lanzar una campaña masiva de revitalización de la educación media superior y superior, el punto más débil de la nación. Pudo haber lanzado un programa masivo de infraestructura o de combate a la pobreza, el precio del petróleo estaba en su punto más alto. Pudo haber reformado la estructura tributaria de México, esa que mantiene al gobierno flaco. Pero no, todas estas cosas eran carreras de largo plazo.

Felipe optó por crear una guerra interna, en su mente del “haiga sido como haiga sido”, creyó que sería algo fácil y rápido. Después del éxito de la erradicación de las bandas de narcotraficantes, él sería el líder de la nación recién exorcizada de sus demonios mafiosos, callaría a las voces que gritaban “fraude”, sometería a los partidos a sus reformas. Fácil, ¿no?. Primero había que causar simpatías a los militares vistiéndose de general de cinco estrellas, matar a unos capos aquí, desplegar a unos soldados allá, declarar la “Guerra al Narcotráfico”, demostrar que él sí tenía huevos.

Con un uniforme dos tallas mayor que no se ganó ni en entrenamiento ni en combate, en desparpajo e improvisación total, Felipe Calderón declara en enero de 2007 a la Operación Michoacán como un éxito rotundo. Cinco años después la narcoguerra se ha llevado a 100,000 mexicanos y los cárteles lucen más fuertes que nunca.

Soltar a la perra.

Tan sólo once días después de ser nombrado Presidente de México, lanzó una cosa que nunca prometió en la campaña: una ofensiva militar con nombre código y toda la cosa. Se llamó Operación Conjunta Michoacán y consistió en el envío de 6000 militares a su estado natal, cuna de uno de los más tradicionales conglomerados mafiosos. Y ahí empezó el desastre.

Al desatar el poder militar de forma frontal y mediática contra el narcotráfico (¿qué general anuncia sus movimientos al enemigo en televisión nacional?), Felipe Calderón provocó múltiples fenómenos que descompondrían la vida de formas que no pudo prever.

1.- Inició una carrera armamentista entre los cárteles de las drogas, carrera que el obsoleto Ejército y a la diminuta Marina les tomó cinco años emparejar.

2.- Provocó reacomodos económicos y territoriales entre las mafias que incendiaron extensas zonas de México (ver los detalles en la Breve Historia de la Guerra contra el Narco).

3.- Expuso sin preparación previa a los agrupamientos del orden. El más lastimado por la guerra no fue el Ejército ni la Marina, fue la Policía Municipal y Estatal. Miles de policías han perdido la vida en la narcoguerra, miles están desaparecidos, miles más han sido corrompidos por los cárteles del narcotráfico. Los cuerpos policiales en México están tan débiles que no pueden controlar ni siquiera al parque vehicular nacional.

Escenas de la narcoguerra, un coche bomba explota al paso de los policías federales en Ciudad Juárez. Cientos de ellos murieron lanzados en la narcoguerra, otros miles sufren sus heridas. Fueron lanzados al vacío de la improvisación del “haiga sido como haiga sido”.

4.- Dejó a su suerte a cientos de miles de mexicanos que viven en zonas extensas, remotas y con poca presencia de la ley, pero altamente apreciadas por los narcos por ser las áreas de cultivo de las plantas prohibidas (mariguana y opio). Cientos de miles de despalzados por la narcoguerra han sido absorbidos por sus núcleos familiares de ciudades grandes.

5.- Ocasionó que los grandes cárteles diversificaran sus formas de obtener ingreso para no depender exclusivamente del narcotráfico. Ahora, la trata de mujeres, el tráfico de personas, la extorsión telefónica, el secuestro, el asesinato por paga, el robo de autos, el contrabando, el transporte de carga, el robo de combustible, ¡hasta la explotación en las  minas de carbón!, todos son ya parte de los activos de las mafias mexicanas y se han duplicado o triplicado sus índices.

6.- Sobresaturó a una desgastada Procuraduría de Justicia que carga en sus espaldas una impunidad del 98% y reventó al sistema penitenciario nacional de paso.

La narcoguerra diseñada bajo la simple filosofía del “haiga sido como haiga sido” falló. La narcoguerra no fue rápida ni fue fácil. Su saldo de seis años es monstruoso, se han acumulado 100,000 muertos y un número similar de desaparecidos, extensos territorios del país están bajo fuego y los daños económicos son gigantes e incuantificables. El país está en un mar de sangre y corrupción.

Goodbye Felipe.

Felipe Calderón se va de Los Pinos en 10 días más. No llegó la reforma hacendaria, no llegó el crecimiento masivo de la educación superior, no llegó la disminución de la pobreza, la estabilidad económica ha sido a costa de la inmovilidad, no llegaron los empleos, no se cerraron las brechas sociales, no se fortalecieron las instituciones. Lo único que sí llegó fue una narcoguerra, una a la que no se le ve un fin. Haiga sido como haiga sido.

Fotografía de los cuerpos sin vida de una mujer y una niña asesinadas por sicarios en Acapulco, México, 2011, quinto año de la Guerra contra el Narco, el año más violento con 12,000 muertes. Fotografía de Pedro Pardo que ganó el 3er lugar del concurso World Press Photo 2012 en Temas Contemporáneos.

Felipe Calderón se va de Los Pinos en 10 días más. Hoy, mientras escribo esto se registraron 50 muertes violentas más. Para sus grises funcionarios los muertos son cucarachas, ratas, no les importa cómo se hicieron narcos o por qué los mataron. A la entrada de mi ciudad han dejado dos cuerpos cuyo parte forense dice “muerte por hemorragia masiva debido a desmembramiento de las cuatro extremidades y decapitación”. Haiga sido como haiga sido.

Felipe Calderón se va de Los Pinos en 10 días más. Uno de sus últimos actos de gobierno fue inaugurar un memorial a los 203 soldados y marinos muertos en la narcoguerra. Pero sólo hay un memorial incompleto de los policías federales, no hay ninguno para los estatales, menos para los municipales. No hay ningún memorial para los heridos o desaparecidos. Ninguno para los muertos civiles. Haiga sido como haiga sido.

Felipe Calderón se va de Los Pinos en 10 días más. Los reportes dicen que será contratado en EUA como profesor de ciencias políticas en alguna universidad privada. Tal vez ahí vea de cerca como la mariguana que con tanto fanatismo combatió, sea ahora considerada como una “planta recreativa”. Haiga sido como haiga sido.

Goodbye Felipe Calderón, ex-Presidente de México, territorio sangrante de América Latina en su sexto año de narcoguerra.