Digna Ochoa y el comienzo de esta larga noche.

Posted on 19 octubre, 2012

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Esta larga noche de muerte y dolor que cubre a la nación mexicana no comenzó súbitamente. Al igual que cuando llega la noche natural, la noche de sangre invadió poco a poco a nuestros días. Primero los rincones se oscurecieron, después las bases de los árboles, hasta hoy cuando los verdes valles están invadidos del negro.

Digna Ochoa fue de las primeras luchadoras sociales víctimas de la fusión de la corrupción política y el poder económico del narcotráfico.

Digna Ochoa fue una de esas antorchas luminosas que fue apagada por la incipiente ola de oscuridad. Ella fue de las primeras que sintió el frío de la ausencia de luz. Su pequeño cuerpo de apenas 37 años quedó tendido en su oficina en el Distrito Federal un 19 de octubre de 2001. Su vida fue arrebatada por un grupo de sicarios que primero le disparó en el muslo y después en la cabeza a quemarropa.

Digna Ochoa era una abogada que decidió defender a los pobres. Fue encargada de muchos casos de campesinos que se oponían a la destrucción de sus recursos naturales. Digna combatía con la ley en la mano a los caciques del sureste mexicano. Combatía a esta especie de serpientes corruptoras que destruye vidas desde tres posiciones que ocupan simultáneamente: políticos, empresarios y narcotraficantes.

El Triple Play de los Narcopriístas.

Son políticos pues fungen frecuentemente como diputados locales o presidentes municipales, son compadres del gobernador en turno y pertenecen casi todos al Partido Revolucionario Institucional.

Son empresarios pues se enriquecen a costa de talar montes y vender la madera preciosa, criar ganado en el monte pelado, y sembrar drogas en los terrenos limpiados por las vacas. No importa quién sea el dueño legítimo de los terrenos, ellos tienen la bendición del Sr. Matanza para posesionarse de lo que sea.

Son narcotráficantes pues las drogas que siembran las venden a alguno de los poderosos cárteles del narcotráfico, corrompen a los policías locales y estatales, comandan bandas de sicarios listos para proteger sus intereses, construyen sus mansiones cimentadas con sangre en los páramos de las sierras.

Digna Ochoa tuvo que vivir exiliada en Estados Unidos por tanta amenaza que pesaba sobre ella. A pesar de eso, regresó a su México a defender a su gente. Aquí recibe un premio de Amnistía Internacional por su valentía.

Digna Ochoa fue asesinada por orden de uno de estos narcocaciques, un tal Rogaciano Alba Álvarez de un pueblo olvidado que se llama Petatlán en la costa del estado de Guerrero. Digna fue a Petatlán a conocer el caso de los campesinos que resistían al tal Rogaciano. Aunque Digna tenía mucho trabajo y pospuso la aceptación del caso, la reunión llegó a los oídos del tal Rogaciano, y así nada más como se limpia el trasero, la mandó matar, y así sucedió.

La “justicia” del democrático gobierno PANista y después del PRDista (supuesta oposición al PRI) determinó que Digna Ochoa se suicidó. Ella llena de vida, llena de tesón, llena de agallas, ella que sobrevivió a tres atentados, ella Digna Ochoa querida por miles, se había suicidado, ¡vaya basura!.

 Cuando la noche lo cubrió todo.

Pero si te vas a dedicar a ser un hijo de puta, debes saber que siempre habrá alguno que va a ser más hijo de puta que tú. El tal Rogaciano siguió en la impunidad hasta que la noche de muerte lo cubrió todo, incluso a él. Y así sucedió el 4 de mayo de 2008 cuando los narcoejércitos de Los Zetas y Los Beltrán decidieron adueñarse de la sierra de Guerrero. En la madrugada de aquella fecha bajó un mega comando de decenas de sicarios e invadió la mansión del tal Rogaciano. Sacaron a todos de sus cuartos, los pusieron contra la pared y los ejecutaron con tiros en la cabeza. Ahí quedaron 8 empleados del rancho y dos hijos de Rogaciano. Para imprimir por siempre el escarmiento en la cabeza de Rogaciano, los sicarios se llevaron viva a su hija Karen, nadie ha vuelto a saber de ella. Tampoco aquí ha habido justicia.

El asesinato de Digna debe ser resuleto, los criminales condenados y su nombre redimido. Digna no se suicidó, Digna fue asesinada por sicarios.

El tal Rogaciano huyó hasta Jalisco donde decidió entregarse a la Policía Federal después de que le dejaran cabezas cercenadas frente a todas sus propiedades. Niega haber matado a Digna Ochoa, sabe que si lo acepta le darán 50 años de condena y morirá en la cárcel. Todos en Petatlán saben que él la mandó matar.

El tal Rogaciano está en la cárcel por delitos menores de narcotráfico, ahí está protegido de sus sanguinarios oponentes, tiene la esperanza de salir vivo aunque tenga 65 años. Pero a Digna Ochoa no se le ha hecho justicia, oficialmente ella es una suicida, no una valiente abogada de derechos humanos ultimada por órdenes de un narcopolítico del Revolucionario Institucional.

Ella nunca hubiera querido un escarmiento así para ese tal Rogaciano. Digna hubiera pedido Justicia con Dignidad y Paz para todos los mexicanos.

En esta larga noche sin fin, te extrañamos mucho Digna, Digna Ochoa.

No + Sangre, No + Guerra.

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