El Arcángel Gabriel, el aborto y los hipócritas.

Posted on 28 septiembre, 2012

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Es conocimiento evidente que para que nazca un nuevo ser humano es indispensable no sólo un vientre femenino, sino también sus fluidos vitales, sus sistemas y aparatos. Es decir, para que incuben las células que darán forma al futuro niño o niña, es imprescindible el cuerpo de su madre.

No importa cuánto haya avanzado nuestra ciencia en las últimas décadas, para mantener vivo a ese feto y que se forme de la manera correcta, todavía se necesita el cuerpo de una mujer. No es que sea un misterio, es que los experimentos necesarios para investigarlo son simplemente irrealizables por cuestiones éticas que autolimitan de forma sana a la ciencia.

Dedicado en este Día Internacional por la Despenalización del Aborto con máximo respeto a la asociación Católicas por el Derecho a Decidir por defender la Fe desde la Razón

Un mundo cruel.

Son las hormonas del cuerpo femenino, su acomodo celular, su ubicación en las tres dimensiones de la matriz. No importa, es obvio lo indispensable que es el cuerpo femenino para que se forme y nazca nueva vida humana.

Por lo tanto, también es obvio que la dueña de ese cuerpo debe dar su consentimiento informado cada vez que se le desee implantar vida dentro de su cuerpo. Todos y cada uno de los embarazos que se inicien y se lleven a término en una mujer deben ser así.

Desafortunadamente, en esta cruel humanidad no siempre es así y las posibilidades de que así no lo sea son amplias y complejas. El caso más conocido es el ataque sexual violento de un hombre hacia una mujer donde se utiliza la fuerza física superior para someter e implantar vida sin el consentimiento de la víctima.

Sólo en la Ciudad de México está legalizado el aborto, en el resto del país está a discreción de las autoridades locales, la injusticia en contra de las mujeres -las más pobres- es rampante en la provincia.

Otros casos no consentidos son cuando un hombre de posición ética o social mayor abusa–con o sin violencia- de una mujer bajo su cargo, por ejemplo, sacerdotes pederastas, o más cruel aún, un padre contra una hija (el 80% de los abusos sexuales suceden en el núcleo familiar). Otro caso es de las mujeres –algunas prácticamente niñas- que son obligadas a mantener relaciones sexuales con personas que pagan dinero a un tercero. La lista puede seguir ad nauseum, mujeres con capacidades mentales diferentes, noviazgos tóxicos y violentos, escenarios de drogas, niños sin educación sexual…

Algo común en todos los casos citados anteriormente es que la dueña del cuerpo femenino donde se está implantando nueva vida humana NO dio consentimiento informado para que su indispensable biología fuese usada con fines reproductivos.

En estos casos, todavía hay una opción para proteger a la mujer de esta decisión tomada en contra de su voluntad y es la legalización parcial del aborto. En México, el Distrito Federal es la entidad con una legislación más avanzada al respecto. Sin embargo muchos grupos religiosos ultraconservadores (Pro-Vida, Denme Chance) todavía se oponen a ello bajo la bandera abstracta de la defensa de la vida. Hablemos pues de ello, en su terreno.

El embarazo consentido de Santa María.

Dentro de la tradición cristiana hay un embarazo muy famoso, prácticamente piedra angular de la fe cristiana y es el de María.

Según San Lucas, cuando Dios decidió que era momento de enviar a su hijo a la tierra, buscó entre todas las mujeres a la más pura de alma y cuerpo y encontró a María. Así, envió a uno de sus más altos mensajeros a hablar con esta muchacha. El Arcángel Gabriel fue el mensajero que le dijo a María:

– ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.

Al ver que María se había asustado, Gabriel la tranquilizó y le informó:

– No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo.

María, que tenía el conocimiento obvio y milenario de que sin relaciones sexuales no puede haber nueva vida humana, increpó a Gabriel:

La Anunciación es una historia que ilustra la decisión informada de María sobre tener al hijo de Dios.

–  ¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?

A lo que Gabriel respondió místicamente:

– El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios… porque no hay nada imposible para Dios.

Y fue entonces cuando sucedió el momento más importante de la historia y el que causa más júbilo a los verdaderos cristianos, el momento cuando María dio su consentimiento después de haber sido informada completamente por el promotor de la implantación de nueva vida en su cuerpo.

–  “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”.

De esta historia se puede ver que es indispensable que en todo embarazo la mujer dé su consentimiento informado. Hasta la mismísima Virgen María, la Gracia Plena, tuvo ese derecho y no podría ser de otra forma, pues antes que nada, María era una mujer.

La omisión es una forma de pecar.

Si aún así los fanáticos no concuerdan que el consentimiento de la mujer es una condición sin la cual no debe existir una implantación de vida y por lo tanto tampoco el subsiguiente embarazo, vamos a hablar su lenguaje y las acciones alternativas al aborto que proponen.

La contrapropuesta es forzar a esta mujer violentada en su cuerpo a seguir con el embarazo hasta término y cargar con una vida que no decidió cargar. Para ello proponen de manera general “defender toda vida, desde la concepción hasta la muerte natural”. ¿Y eso como se hace?, ¿diciendo “no” solamente?

Para ello se necesitaría centros de atención sicológica para superar el shock de la violación del cuerpo, que más bien serían centros de lavado de cerebro para tomar decisiones contra natura. También se requiere asistencia médica y económica porque un embarazo y su seguimiento profesional es algo muy caro y las víctimas de estos ataques son generalmente de pocos recursos. No hablemos ya de todo lo que implica cuidar a un humanito recién nacido. Para ello se necesita capacitar a la madre que generalmente no tiene la capacidad económica para salir adelante o abrir más orfanatos que acepten a estos niños producto de estupros y violencia.

Propaganda anti-aborto que recorre el Facebook. Enunciados abstractos sin fondo.

Así que si alguien está en contra de despenalizar parcialmente el aborto, espero que su conciencia cristiana le haga trabajar de manera voluntaria al menos 20 horas semanales en algún sistema de asistencia como este, si lo encuentra.

Sé que son los tiempos modernos y el ajetreo de la vida no deja mucho tiempo para el altruismo, así que otra forma de ayudar sería construir un fideicomiso para acompañar dignamente a la madre y al nuevo ser humando desde la concepción hasta la independencia económica de ambos. Para realizar esto de forma digna calculo que se necesitan aproximadamente 4.5 millones de pesos por pareja madre-hijo. ¿Es mucho?, dije de forma DIGNA, no con ropa percudida de cagadas de niños anteriores ni con trabajos miserables en una sucia cocina, hablo de trabajo, techo, educación, alimentación, vestido, dignos todos.

Si alguien entonces no puede trabajar medio tiempo de voluntario, ni constituir un fideicomiso altruista por 4.5 millones de pesos, ni recordar la anunciación y aún así estar a favor de la penalización del aborto, entonces ese alguien es sólo un hipócrita más.

P.D.1. Para saber más, visita la página de Católicas por el Derecho a Decidir sobre el aborto.

P.D.2, Por si alguien se lo preguntó. El autor es un católico practicante, se casó en una iglesia consagrada a Santa María, tiene en la sala de su casa una imagen de la Virgen de Guadalupe, es padre de una niñita que algún día será mujer con plena decisión sobre su cuerpo y sexualidad. Uno de los días más felices de su vida fue cuando su esposa le dijo de forma voluntaria e informada que estaba lista para que una vida humana se implantara y creciera dentro de su imprescindible cuerpo.