La Guerra Contra el Narco sigue transmitiéndose en YouTube (Parte III).

Posted on 30 agosto, 2012

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Once cadáveres arrojados en la autopista siglo XXI en Guerrero, dos días de narcobloqueos masivos en Guadalajara, agentes de la CIA emboscados por Federales, más de 75 asesinatos brutales dispersos desde el norte hasta al sur. Todo esto en las últimas 48 horas previas a que se publique esto. Agosto del 2012 es el segundo mes más violento de la narcoguerra, los blogs especializados en la narcoguerra no se dan abasto para seguir tanta sangre.

Felipe Calderón inunda la televisión con propaganda donde insiste en que la Narcoguerra era necesaria. En sus spots es ungido por un militar, no por el voto popular.

Mientras tanto, Felipe Calderón inunda la radio y la televisión anunciando que la narcoguerra vale la pena, que lo pensó bien, que no es guerra, que es lucha. La realidad lo desmiente, los muertos se acumulan uno a uno hasta formar cifras que oscilan entre 100 y 150mil, el precio de la droga sigue estable, los adictos aumentan, el temor inunda a la nación. La guerra artificialmente encendida desde un gobierno débil, ilegítimo y carente de imaginación calcina a las almas y los corazones de los mexicanos.

Y por supuesto, los testimonios de la violencia generosamente repartida se siguen amontonando en YouTube. Estos documentos dan fe de una disputa comercial por plantas prohibidas que se ha transformado en una de las guerras más sangrientas del orbe. Fabricantes de armas, vendedores de drogas y malos gobiernos festejan sus ganancias económicas sobre los charcos de sangre de venas mexicanas.

Este post es la tercera parte de una serie sobre la narcoguerra en YouTube. Al igual que los dos anteriores ejercicios de recopilación que ya se han realizado en el BlogChinaco (Parte I, ParteII), aquí no encontrarán la parte necrofílica de máximo terror. Aquí no verán desmembramientos, ejecuciones, decapitaciones ni torturas. Creo que esta horrible parte de la narcoguerra no es necesaria para convencernos de lo inútil de este conflicto.

Queridos lectores, espero que en sus corazones se encienda la exigencia de paz con sólo sentir la confusión de los heridos por un coche-bomba, observar a las familias intentando huir pecho a tierra en los parques, ver los cuerpos inermes de los soldados caídos y oir los llantos de las personas que sobrevivieron a un ataque armado. Si aún así creen necesario sumergirse en los infiernos de la anti-humanidad, pueden buscar bajo su responsabilidad los videos necrofílicos en los blogs especializados del narco y los YouTube’s rusos.

Esta es sólo una compilación, apaga la televisión y arma tu propio catálogo de la realidad.

Paz con Justicia y dignidad, ya.

I. Combates digitalizados.

La guerra no es inocua, en la guerra hay cuerpos sin vida, hay gente asustada, hay confusión y dolor. En la guerra hay sangre y orina liberada por los cuerpos destrozados. Sólo aquel que no conoce la guerra la puede adorar.

Una banda del narco acusa al gobierno de jugar para su oponente pues arrestaron a su lider, en venganza promete matar a policías en Ciudad Juárez. La trampa se tiende. Matan a un agente de tránsito y acuden las fuerzas de seguridad, los paramédicos y los reporteros. Cuando todos están ahí, los narcos hacen detonar un coche bomba previamente estacionado. Caos, gritos, un policía está sentado en la banqueta en shock, otros forman un perímetro. Nadie estaba preparado para combatir a un enemigo así. Un federal, el tránsito y un rescatista murieron. En la narcoguerra mexicana se han detonado 15 coches bomba.


Aunque sucedió hace un año, recién se publicó estas impactantes imágenes donde un videoaficionado agazapado tras una cerca graba el enfrentamiento completo entre soldados y sicarios en las calles de Nuevo Laredo. Al principio sólo se ven soldados aquí y allá, una mujer embarazada es auxiliada en salir de la zona, gente pecho a tierra en un puesto de tacos. Después, vuelan miles de colmillos desde los rifles automáticos, se observan carros incendiados y a un soldado muerto. Los soldados recogen el cuerpo de su compañero y lo ponen en una camioneta, después de un pequeño funeral, regresan a pelear la guerra asimétrica. Diez minutos de enfrentamiento en nombre del capital, otro caído anónimo.

Guerra de baja intensidad, nombre para una guerra sin líneas de combate. En una calle de la norteña ciudad de Ramos Arizpe se desata una persecución. Un jefe policiaco persigue a una camioneta en la que se transporta un poderoso jefe del narco. Esta huye a toda velocidad, mientras que dos camionetas más donde viajan sus grupos de guardaespaldas cubren su retirada. Están listos para entregar su vida por él. La balacera deja atrapados a traileros y gente que circula por la carretera, el caos es total. Todos huyen, incluso la policía. Cualquier día, cualquier hora.

Un camarógrafo de XHKG toma a lo largo de dos kilómetros camionetas despedazadas y decenas de cuerpos tirados. Las imágenes son fuertes, más no obscenas, respetan a los muertos pero dejan sentir el drama de la muerte de estos combatientes irregulares, Goya haría grabados de ellas. Lo merecieran o no, estos cuerpos fueron de humanos y compatriotas caídos en una estúpida guerra por productos agrícolas prohibidos y de alta demanda en el Gran Imperio del Norte.

II. Todos Bajo Fuego.

Al atacar militarmente y de frente a los poderosos sindicatos del narcotráfico, Felipe Calderón hizo que la violencia desbordara hacia todos los aspectos de la sociedad de las formas más inesperadas.

Todo es normal en un taller mecánico hasta que un grupo de sicarios llega y sin avisar acribilla en segundos a los empleados, rematan la operación con tremendas granadas. En 30 segundos se acaba todo. Mecánicos y hojalateros están entre las bajas colaterales favoritas de la narcoguerra. La razón es que cuando FeCal soltó la narcoguerra, las bandas de chacales diversificaron sus ingresos a otros mercados como el tráfico de piezas de auto y robo de vehículos. Frecuentemente estos talleres son obligados a colaborar en las redes de crimen, pueden escoger entre plata o plomo. Este video capta cómo se reparte el plomo democráticamente en la república FeCal.

Las ciudades mexicanas están bajo constante vigilancia, pero de las bandas de nacrotráficantes. No hay crucero principal que no tenga un halcón o alfa reportando quién entra a la plaza. Si algún carro da mala espina es investigado por los narcosoldados de siguiente nivel, si la investigación indica que puede ser un vehículo sospechoso del gobierno o de contras, serán implacables con sus ocupantes. Así sucedió en Nayarit, unos albañiles recién contratados para trabajar fueron confundidos con una célula de sicarios rivales infiltrándose al territorio. Llovió fuego sobre estos pobres trabajadores. Las órdenes confusas, los lamentos de los moribundos, los llantos de las mujeres, el caos que no saldrá en el informe de gobierno de Felipe Calderón.

Un topón, así se les llama a los encuentros entre fuerzas oponentes. Suceden donde sea que pueda circular un carro. En esta ocasión es una calle en Saltillo. Trabajadores, doñas, estudiantes, gente del pueblo a medio día haciendo la vida diaria aunque esta incluya quedar atrapados en medio de un topón. El chofer se paraliza, la gente desesperada le dice que se eche en reversa, que se meta por otra calle, que ahí vienen. Truena el cuerno y la granada. Quién sabe que pasó, hay que huir, aquí, allá, ahora.

A raíz de la narcoguerra, México está en el top 10 de los paises más peligroso para ser comunicador. Han sido ejecutados 71 periodistas durante la guerra. No suficiente con esto, muchos medios han sufrido de atentados para callarlos. El Buen Tono de Córdoba grabó en cámaras de seguridad como un comando de una decena de adolescentes sicarios armados hasta los dientes entra violentamente a sus oficinas y las incendia con gasolina. El pánico se apodera de los empleados quienes afortunadamente logran escapar de las instalaciones destruidas. Hoy sobrevivieron, ojalá mañana también.

Un parque arbolado, una familia mexicana. La escena se transforma cuando la voz nerviosa de una mujer dice “tranquilo m’ijo no pasa nada”. A los pocos segundos se desata la infernal balacera, cientos de tiros se percuten mientras la familia improvisa tácticas de escape del caos. “No te levantes papi”. Huyen y huyen y huyen, siguiendo su instinto de conservación, sin que nadie los proteja, ni siquiera el día.

II. La vida en la narcomilicia.

¿Cómo es la vida de un narcosoldado?, ¿qué lo mueve a ser leal a las facciones?. Que nos los digan ellos: dinero y respeto.

Un video único, será un documento histórico. Un sicario en guardia se aburre y comienza a filmar su casa de seguridad como regalo para su madre. Se escuchan en su radio las claves e instrucciones para que chequen intrusos posibles. Sus camaradas duermen al pie de la Santa Muerte, La Flaca le llama cariñosamente. Muestra la casa de seguridad, la troca blindada “mamalona”. Es un adolescente de piel lisa, ni pelos en la cara tiene, pero ya es un sicario. Orgulloso dice “me dejaron haciendo la guardia a mi, ¡pa’que veas!, aquí andamos bien pilas, cuidándonos unos a otros la espalda”. Cuando el gran capital decide que no haya movilidad social, ser sicario es un orgullo a presumir con Mamá, “ire Amá, acá tiene este video pa’que vea que no le hecho mentiras, onde andamos, entre todo el desmadre. Aquí andamos en la mierda. Esto es todo Mami, ya sabe que la quiero bastante”. La juventud se ha ido

Un ex-marino, ex-policía, ex-ministerial. Oscar García, mejor conocido como La Mano con Ojos es un narcosoldado hoy detenido. En su detención cuenta elocuentemente la historia de la narcoguerra, su dramático inicio en la lucha por Michoacán, la expansión de Sinaloa a cargo de Don Arturo Beltrán “El Jefe de Jefes”, la muerte del Don enfrentando a los marinos y el caos terrible que siguió después. Levantones, ejecuciones, venganzas, tácticas, estrategias, corrupción, secuestros, todo lo que sucede en La Maña. Documento videográfico único de un soldado del narco, uno que sí peleó a lo largo y ancho de la nación, alguien que se ganó su territorio desde abajo, entrenado por kaibiles en Guatemala, cosechador de cuerpos, sólo por estrategia y por el negocio.

IV. Poder de fuego.

Decenas de personas atrapadas en los combates han tenido el valor y el tino de sacar su celular y comenzar a filmar. Estos testimonios nos dan una idea de la furia de los combates, las ráfagas anuncian la llegada de la muerte.

Apatzingán, Michoacán. Epicentro de la narcoguerra, territorio firmemente sujeto por las garras del narco, entrada al segundo territorio más productivo de mariguana y amapola de la nación. Se suelta una limpia entre las filas de la mafia michoacana que envuelve a la Tierra Caliente en enfrentamientos masivos que llegan al mismo centro de la ciudad. En el fondo el volcán de Unguaro y la Catedral son testigos de las balaceras. Los improvisados camarógrafos no pueden ocultar su emoción-terror “¡Qué perrón nos estamos quemando esto!” gritan frenéticos con su acento de Tierra Caliente. Abajo, las calles otrora llenas de comercio lucen vacías, la limpia se soltó, los Caballeros toman el control.

Algo que es impresionante de esta guerra es la capacidad de fuego de los comandos móviles de sicarios. La gente queda atrapada en un estacionamiento de un centro comercial. Por minutos enteros escupen los cuernos sus colmillos voladores. Al final la adrenalina se apodera del camarógrafo espontáneo y de sus cuates. Es inevitable impresionarse por el poder de un rifle automático.

V. Cosas raras del Gran Eclecticón.

No hay mucho que decir, policías contra soldados, cerdos con bikinis rosas, Ché Guevara y San Chayo, los colgados en los puentes. Cosas raras de la narcoguerra.

Una patrulla militar acompañada por periodistas se percata de un convoy sospechoso y se lanza a su persecución. Se suelta el combate y se observa cómo hieren a alguien que huye, la sorpresa fue que el que huye era un policía. Soldados contra policías, una vieja historia. ¿Cómo se va a ganar una guerra si no sabes quién está a tu lado?.

Un video impresionante, una megacélula armada hasta los dientes con AK-47, M-16 y Fusiles Barret posa en la cámara. Después el jefe del comando emite un narcocomunicado anunciando la buena nueva de que el Cartel del Golfo le ha arrancado el sur de Zacatecas a los Z. Para terminar, cerdos con ropa interior rosa representando a sus oponentes son traídos a cámara para ser ejecutados. El Gran Eclecticón en su máxima expresión.

Desde la televisión internacional llegan las impresionantes imágenes de una de las más dantescas escenas que registra esta narcoguerra: los colgados. Los puentes viales y peatonales de las grandes avenidas de prácticamente todas las ciudades son uno de los escaparates favoritos para desplegar la creatividad de las narcocélulas. Ahí se cuelgan cabezas, cuerpos, extremidades, narcomantas y las más variadas combinaciones de todo lo anterior. En esta ocasión cuelgan a adolescentes halcones, les amarran sus radios de comunicación en las manos, uno está vivo, el otro ya no.

Flanqueado por el Ché Guevara, Emiliano Zapata, Pancho Villa y San Chayo (narcolíder anterior abatido por la Federal y santificado por el cártel), está Servando Gómez, conocido como El Profe o La Tuta es el jefe de las narcomilicias de autodefensa en Michoacán. En esta posición lanza un interesante comunicado en el que convoca a todas las fuerzas del narco a constituir un frente único en contra de Los Zetas, el cártel más sanguinario de México. Al menos alguien hace una propuesta para acabar la guerra, aunque sea desde las entrañas del Gran Eclecticón.

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