Pase lo que pase, sea lo que sea: resistencia eterna.

Posted on 24 junio, 2012

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Los revolucionarios vamos adelante. El abismo no nos detiene, el agua es más bella despeñándose. Si morimos, moriremos como soles: despidiendo luz.

Vamos hacia la vida – Ricardo Flores Magón.

Escribo esto a unos días de un momento histórico de la nación mexicana, la elección presidencial del 1o de julio de 2012.

El miedo, la incertidumbre y la antidemocracia andan rondando nuestros barrios y van de la mano de las violentas jaurías del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su objetivo es forzarnos a elegir como presidente a Orgasmatrón El Elegido, cuyo nombre oficial es Enrique Peña Nieto. Él es el portador de la nueva cara del viejo PRI, el partido que representa al narcotráfico, a la corrupción, a las matanzas y al cinismo.

A los mexicanos nos tomó muchas décadas y mucha sangre lograr zafarnos de ese perro de pelea aferrado a nuestro cuello llamado PRI. A pesar del esfuerzo de muchos, ese perro no está muerto y amenaza con regresar. Se sirve de la desesperanza de un pueblo agotado por las crisis, temeroso por el narcotráfico y adormecido por la televisión.

Sus chacales amenazan y compran, sus periodistas lo adulan y le arman encuestas dudosas, sus dirigentes se asocian con narcotraficantes y forman oscuros aquelarres donde creen poder obligarnos a traerlos de regreso.

El opositor más fuerte a esta máquina de destrucción llamada PRI se llama Andrés Manuel López Obrador y el pueblo lo conoce como El Peje. Andrés Manuel salió de abajo de una lápida de odio y mentiras, y en una campaña histórica ha recorrido la nación entera y ganando el corazón y la conciencia de los hombres y mujeres de familia, de los universitarios, de los artistas y de los campesinos arraigados a la tierra, de la gente con raíz pues.

El Peje en la histórica campaña que ha recorrido México en todos sus puntos cardinales.

Pase lo que pase, sea lo que sea, ningún escenario posterior al 1 de julio garantizará la paz en México pues la jauría del PRI ha revivido. Los que traemos el corazón bien puesto a la izquierda sabemos que viene una edad oscura para la Nación, sin importar el escenario debemos estar listos para cumplir nuestro destino: la resistencia eterna.

Si gana El Peje.

Para mí la solidaridad es la virtud de las virtudes. La materia existe por la solidaridad de los átomos. Sin esta virtud, todo el edificio del Universo se desplomaría y desaparecería en la oscuridad, como polvo esparcido por los vientos. La solidaridad es esencial a la existencia, es condición de la vida.

Carta a Gus Telstch – Ricardo Flores Magón.

Si el pueblo demostrara no ser un niño ignorante, desconocedor del daño que puede hacerse a sí mismo eligiendo al PRI, y ganara El Peje, lo haría con cámaras de representantes divididas. Cualquier intento de reforma sería parado por la oposición resentida del PRI, y esto no es una imaginación, el hoy gobernante Partido Acción Nacional (PAN) sabe muy bien que el PRI es especialista en el chantaje y en reventar propuestas. El pueblo deberá tomar las calles muchísimas veces si se desea mover para adelante a las reformas progresistas y echar abajo a las retrógradas, con ellos deberemos estar.

Adicionalmente, el mal oficio militarista del PAN deja una narcoguerra brutal y barbárica en toda la nación. El Peje recibirá una nación en llamas, y aunque su estrategia es la correcta, es de largo plazo, tan largo como un cambio generacional entero. Durante esta campaña se ha demostrado no una, sino tres veces que los gobernadores del PRI están fuertemente asociados con Los Zetas, el narcoejército más sanguinario que pelea en esta guerra. La narcojauría formada por el PRI y La Última Letra es capaz de llevar a la nación y a su pueblo a aceptar condiciones de rodillas. El terror necrofílico mata a la conciencia pero debemos estar listos para continuar denunciando a la narcoguerra y desenmascarando a sus provocadores.

Finalmente, la aplanadora televisiva obligará al gobierno de la izquierda electoral a ser casi perfecto, al más mínimo error –real o aparente- se montarán campañas masivas de desprestigio y manipulación de opinión que harán palidecer en sus tumbas al Dr. Goebbels y a Hitler. El Movimiento 132 ha detectado a éste como el principal peligro para la democracia mexicana. Así, junto con estos cyberactivistas, debemos movilizarnos intensamente para exigir que fluya la verdad por los espectros electromagnéticos, que por cierto, son propiedad del pueblo.

Si pierde El Peje.

El tirano no es un producto de la generación espontánea: es el producto de la generación de los pueblos. Pueblo degradado, pueblo tiranizado. El mal, pues, está ahí, en la masa de los sufridos y los resignados, en el montón amorfo de los que están conformes con su suerte.

 El Pueblo y la Tiranía – Ricardo Flores Magón.

Si así sucediera confirmaría que las instituciones en México están podridas y por lo tanto la República también. Significaría que una horda asociada al nacrotráfico, con sus tretas videograbadas y disponibles en YouTube, con gastos de campaña obscenos, con ignorancia declarada y con las manos llenas de sangre puede pasarle por encima a la ley. Debemos estar listos para impulsar la modificación del cuadro legal de esta falsa democracia que permite que mueran sus ciudadanos por miles.

Peor aún, sería el síntoma inequívoco de un retroceso intelectual masivo de la población. Probablemente querido lector se enoje conmigo, porque al pueblo no se le denosta nunca. Sin embargo recordemos que llevamos años denunciando la degradación del nivel filosófico y crítico de la educación que reciben nuestros hijos. Así, el triunfo de Peña Nieto sería el ansiado triunfo máximo del neoliberalismo: la reducción de la ciudadanía a entes desesperados, crédulos, manipulables a larga distancia por medio de una pantalla, listos para comer basura. La izquierda que encuentra su sustento y razón de ser en el pueblo, no se debe decepcionar, al contrario, debemos saber con mayor convicción que la vida se vive en colectivo y jamás abandonar a ese niño hambriento y autoflagelante en el que se habría convertido una buena parte del pueblo.

La jauría del PRI en acción no hace mucho tiempo. En 2006 los paramilitares asociados al PRI asesinaron impunemente a varias decenas de activistas en Oaxaca. Los asesinos y sus jefes siguen sueltos y en campaña por Enrique Peña Nieto. La jauría aúlla nuevamente en el 2012.

Los miembros de la jauría que ha sido desatada están envalentonados, las cuentas pendientes de 12 años lejos del poder serán cobradas con creces, en sus manos están los cuernos de chivos, pero las manos del pueblo están vacías. La izquierda electoral y la autogestiva tendrían que replantearse seriamente su posición ante la barbarie, dejar a un lado divisiones y mezquindades de puestos burocráticos y posiciones de mayor o menor moral y defender de una vez por todas a la gente desnuda, aún cuando por ignorancia haya volcado sobre sí misma un destino que no se merecen, y mucho menos sus hijos.

Pase lo que pase, sea lo que sea.

Sólo la movilización de los concientes hará que esta República se mantenga en pie a pesar de tener tantas cosas en contra. No es la primera vez en la historia que México se encuentra en la misma posición.

Aquí estoy viendo las versiones digitales de Regeneración, el periódico que editó Ricardo Flores Magón hasta que se quedó ciego de tantas torturas. Hace 100 años, Ricardo sentía en su entorno la misma disyuntiva, un pueblo adormilado, una clase política en extremo corrupta, pero a la vez censaba el ansia de los justos.

Al final del último número de Regeneración convoca a los militantes a convencer más gente para apoyar la causa. Lo formula con una desesperada pregunta que denota la incertidumbre:

¿Lo hareís así hermanos de miseria y aflicciones? Esperamos vuestra decisión.

Sí Ricardo, los justos, los de la izquierda con raíz, los rebeldes, estaremos listos para defender al pueblo, pase lo que pase, sea lo que sea.

Ricardo Flores Magón y José Guadalupe Posada observan impotentes desde las oficinas del periódico El Hijo del Ahuizote como masacran a palos una protesta popular. Pronto todos serían encarcelados por inflamar al pueblo hacia la revuelta popular. José fue encarcelado muchas veces y murió sin ver el triunfo de la Revolución. Ricardo murió en 1922 encarcelado en el exilio. Ambos se fueron como soles.