Un viejo loco –Andrés Manuel López Obrador Presidente-

Posted on 24 marzo, 2012

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Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO por sus colaboradores y como El Peje por el resto de los mexicanos, es el tercer candidato en contienda de las elecciones presidenciales de México en el 2012.

Felipe Calderón y el Partido Acción Nacional han mantenido una virulenta campaña de difamación por 7 años contra Andrés Manuel bajo el ojo placentero de la autoridad electoral y los sectores reaccionarios. Dale click para entrar en las cloacas de las elecciones de México.

Esta es la segunda ocasión en que El Peje es postulado como candidato presidencial. La primera vez fue en 2006, y era el indiscutible puntero de la elección. Pero El Peje fue blanco de la campaña política más difamatoria y violenta que tenga registrada la historia de esta nación. El equipo de campaña de su entonces rival, el hoy presidente de México Felipe Calderón Hinojosa (FeCal), lo catalogó como “un peligro para México”. Gracias a esa terrible campaña difundida masivamente por los medios televisivos, lograron arrancarle 20 puntos porcentuales al Peje y finalmente derrotarlo con un sospechoso margen de 0.45% de votos. “Haiga sido como haiga sido” –FeCal dixit– El Peje fue vencido.

Han pasado casi seis años y El Peje no se ha podido levantar de tremendo derechazo. Según las encuestadoras apenas atrae al 15%-20% del electorado, muy lejos de aquel 60% con el que contó en su cenit en el 2000 (nota de junio: AMLO se encuentra a 4 puntos o menos del puntero televisivo, Enrique Peña Nieto con un 30% de preferencias).

¿Por qué El Peje fue blanco de aquella virulenta campaña electoral?, ¿por qué después de 6 años muchísima gente sigue repitiendo como zombies el eslogan de “un peligro para México”?, ¿es El Peje una opción electoral en estos oscuros tiempos?. Como siempre, la respuesta está en la historia.

El Nacionalismo, esa ideología tan extraña.

Derecha e izquierda… las centenarias categorías creadas durante la Revolución Francesa son difícilmente aplicables directamente a México donde la ideología política dominante es el Nacionalismo.

Al triunfo de la Revolución Mexicana la única forma de pacificar al país fue inventar la ideología nacionalista, es decir, fuese la que fuese tu ideología original era indiscutible que a lo que más deberías amar es a la Nación Mexicana. Así que aunque fueses un estudiante anarquista, un empresario acaudalado o un general autoritario, eras un nacionalista al final

El Peje, un joven Nacionalista recién escindido del PRI arenga a los seguidores del Frente Democrático Nacional en 1988. El Peje fue aglomerador de los sobrevivientes del Nacionalismo Autoritario.

El Nacionalismo lo era todo. Con el Amor a México en los labios se podía construir el más avanzado sistema de salud pública o se podía borrar a las culturas indígenas en nombre del progreso. Con el Amor a México en los labios se podía crear la industria energética nacionalizada más grande del mundo o se podía asesinar a los jóvenes disidentes. El Nacionalismo era un ente que oscilaba entre el compromiso social más brillante y el autoritarismo más sanguinario.

El Nacionalismo construyó a México y a los mexicanos en el siglo XX bajo tres distintas siglas de un mismo partido revolucionario, haya sido el de la Revolución Nacional (PRN, 1929-1938), el de la Revolución Mexicana (PRM, 1938-1946) o el contradictorio de la Revolución Institucional (PRI, 1946-presente). Y el Peje no es la excepción.

El brillante político, arqueólogo y poeta PRIísta Carlos Pellicer fue el maestro de El Peje en su natal Tabasco. El Peje avanzó en los grados del PRI desde los más miserables puestos burocráticos como delegado del Instituto Nacional Indigenista hasta llegar a ser el presidente del PRI de Tabasco.

En esas estaba cuando el ala Nacionalista más comprometida a la construcción social decidió dejar el PRI en 1988. Liderados por Cuahutémoc Cárdenas, Muñoz Ledo y El Peje, los Nacionalistas Sociales se fusionaron con los restos sangrantes de los sobrevivientes de la guerra sucia. Se lanzaron como el Frente Nacional Democrático a las elecciones contra el PRI. Con un fraude obsceno, a Cuahutémoc Cárdenas le fue arrebatada la victoria, y el país se sumió en una pesadilla neoliberal que lleva 22 largos años donde la pobreza se ha duplicado y el fantasma de la narcoguerra cabalga impune por México.

La Ciudad de México, el máximo y único triunfo.

El Frente Democrático Nacional se refundó como el Partido de la Revolución Democrática y contra una terrible ola de represión que dejó cientos de PRDistas muertos avanzó en su misión de recuperar para el Nacionalismo Social los puestos de gobierno. El Peje fue el arquitecto desde la dirección del PRD de este contraataque al poder y su triunfo fue la conquista de la Ciudad de México.

La Ciudad de México se vuelca en apoyo de El Peje durante el burdo intento de la derecha por eliminarlo de la contienda electoral con acciones legaloides en 2005. Yo estuve ahí y escuché la famosa frase de “¡los amo desaforadamente!”.

El máximo centro de cultura y educación de la república fue campo fértil para el Nacionalismo Social. El Peje fue el segundo jefe de gobierno elegido democráticamente en la Ciudad de México y sólo un altanero puede decir que no hay diferencias entre la miserable ciudad de los años 90s y la metrópoli pujante de hoy.

Una segunda derrota de El Peje será prácticamente el final del Nacionalismo Social, aquel que ha tardado décadas en morir, aquel que es de los últimos hilos conectados con la Revolución y el Constitucionalismo que fundaron lo mejor de esta nación, aquel que al morir dejará paso libre al peor y más rancio conservadurismo.

Por eso el empresariado católico encarnado en el PAN y el Nacionalismo Autoritario del PRI desean ver a El Peje sangrando en la arena, por eso sus campañas viciosas y miserables contra él.

¿Un candidato de Izquierda?

La capital de la nación es el ejemplo de lo que puede lograr el Nacionalismo Social, pero desafortunadamente, es el único. Los gobiernos del PRD en el interior de la república fueron mediocres, corruptos, temerosos de mostrarse como algo diferente al viejo PRI.

Este desolador paisaje del PRD acompaña a El Peje en este 2012. Por esto es que –de forma tardía- El Peje se dio cuenta de que era hora de hacer una nueva estructura política no partidaria externa a la mediocridad del PRD. Esta estructura se ha nombrado MORENA o Movimiento de Regeneración Nacional. MORENA ha puesto la plataforma social y el PRD y otros dos partidos casi irrelevantes la estructura política sobre la cual El Peje se mueve hacia su segundo round electoral. Este revoltijo de siglas se ha autodenominado como una unión de “izquierdas”.

Ante la descomposición de los partidos políticos, Andrés Manuel tuvo que crear a MORENA, una organización política ciudadana para intentar recuperar la confianza que los ciudadanos perdieron. ¿Lo logrará?.

Pero El Peje no es un hombre de izquierda ni tampoco su plataforma. En sus mítines y propuestas no se habla de socialismo ni de tomar posesión de industrias claves, nadie habla de autogestión comunitaria ni de legalizar el derecho a ser diferente, nadie habla de romper monopolios económicos ni de otorgar decisión a las mujeres sobre su cuerpo, nadie habla de impulsar la democracia participativa ni de crear impuestos escalados donde los ricos paguen más y los pobres menos, nadie habla de aumentar el salario mínimo ni de legalizar las drogas.

Sólo se habla de reformas mínimas a un entorno injusto, de medidas de rescate nacional dentro del sistema que lo tiene secuestrado, de pelear la guerra con policías en lugar de con militares, de hacer obras para paliar el dolor en lugar de extraer el cuchillo que está desgarrando las entrañas.

El Peje, aquel hombre atrevido del 2006, hoy se mueve lento y temeroso en el fango político, incluso tiene que compartir reflectores con gente corrupta como Manuel Bartlett y Dolores Padierna. Incluso dejó aquellas convicciones laicas de antaño y acudió a la misa de Ratzinger a.k.a. Benedicto XVI.

Hablar como un verdadero humano de izquierda es simplemente demasiado arriesgado para un político electoral en un país donde el conservadurismo se ha enquistado, la ignorancia es moneda y el control económico está en unas cuantas pero manipuladoras garras.

Votar por El Peje.

Andrés Manuel, el viejo loco intenta crear una economía neoliberal con tintes de justicia social y va por su segundo round contra las estructuras podridas de la pseudodemocracia mexicana. Estatus Quo de la corrupción que ni él ni su partido se han atrevido a derribar.

Con casi nada discrepo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional –verdaderos seres de izquierda y mi primera y única afiliación política- pero no creo en ignorar las votaciones mientras no haya estructuras democráticas verdaderas.

Mi derecho a votar está sostenido por la sangre de los que murieron en la Revolución, de la tenacidad de mi familia que ha combatido la ignorancia con la ciencia en la mano por tres generaciones y de mi convicción por no pecar de omisión.

Así que votaré el próximo 1 de julio de 2012 y lo haré por El Peje. Aunque sus propuestas sean menos que el mínimo que requiere este dolido México del 2012, es lo único que queda como opción de salvamiento.

La nueva propaganda de odio de los opositores de El Peje dicen que está loco y que es un viejo. Todo a pesar de que es -por mucho- el candidato más preparado y con mayor experiencia en cargos públicos y sólo tiene 59 años.

 Dicen que El Peje representa el pasado, ahí sí tienen razón. Hay momentos oscuros y desesperanzadores de la historia donde aunque parezca que hay que avanzar, en realidad hay que regresar a donde perdimos el rumbo.

P.D. Si te gustó  este post, te invito a leer los análisis de los otros dos candidatos a la presidencia para el 2012:

La Buena Onda al poder -Josefina Vázquez Mota Presidenta-

Orgasmatrón El Elegido -Enrique Peña Nieto Presidente-