Némesis de la Impunidad: Mamá Piedra – Doña Rosario Ibarra de Piedra.

Posted on 27 febrero, 2012

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Hace poco murió Miguel Nazar Haro, asesino y torturador de valientes luchadores sociales durante el cenit de la dictadura del Partido Revolucionario Institucional.

Pensé en escribir algo sobre este terrible chacal pero cambié de opinión. Mejor decidí escribir algo sobre su Némesis: Mamá Piedra.

En el año 2000 conocí a esta hermosa mujer, Doña Rosario Ibarra de Piedra “Mamá Piedra”.  Ese maravilloso encuentro que cambió para siempre y de forma positiva mi vida sucedió durante una reunión de los jóvenes militantes del Frente Zapatista de Liberación Nacional.

En esa época, yo editaba junto con otros amigos un periódico en rebeldía llamado El Aguacero. Ahí publiqué una crónica que ahora reedito para El BlogChinaco En Resistencia, pues a 12 años de distancia ya es historia, y la historia sigue siendo nuestra compañera.

Doña Rosario en la incansable búsqueda de su hijo Jesís, secuestrado por las fuerzas de “seguridad” del mal gobierno.

El largo camino recorrido por Mamá Piedra

“Fue como si nuestros hijos regresaran”, exclama con un nudo en la garganta Mamá Piedra al recordar la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994.

Mamá Piedra, así le dicen de cariño los milicianos zapatistas. La escuela autónoma rebelde del Aguascalientes Zapatista de La Realidad se llama igual que el hijo de Mamá Piedra: Jesús Piedra Ibarra. Los guerrilleros del EZLN se reconocen como sus “hijos zapatistas”

Mamá Piedra es Doña Rosario Ibarra de Piedra y los jóvenes militantes del FZLN contamos con su presencia durante dos horas en las que nos regaló su palabra. Haciendo dotes de su extraordinaria memoria, nos contó con lujo de detalles los 25 años que lleva buscando a su hijo Jesús. Jesús fue secuestrado en Monterrey en 1975 por la Brigada Blanca, un grupo del Ejército Mexicano y de la Dirección Federal de Seguridad especializado en perseguir activistas políticos. Desde entonces, nadie ha vuelto a ver a Jesús.

En el momento que el arresto de su hijo fue publicado por el periódico El Norte, Doña Rosario hizo sus maletas y viajó desde Monterrey a la Ciudad de México para averiguar qué había sucedido con Jesús. Al inicio pensaba que sólo vendría a “arreglar un mal entendido con el gobierno”. Nunca imaginó el intrincado camino que recorrería a partir de entonces.

¡Eureka!.

Doña Rosario Ibarra siempre ha acompañado a los movimientos más justos de México, aquí con el Sub Marcos en 1994.

“La comunicación es la clave”, enfatizó Doña Rosario ante las juventudes del FZLN, ¡y vaya que sabe de comunicación!. En aquellos primeros días de la búsqueda de su hijo fue contactando poco a poco a otras madres, esposas o hijas a las cuales el mal gobierno también les había arrebatado un ser querido. En Guerrero, Nuevo León, Michoacán… en todos los rincones de México había personas como ella buscando a sus familiares. Así logró fundar en 1977 el Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos y Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, actualmente conocido como Eureka.

Con marchas, huelgas de hambre y largas esperas en las lúgubres oficinas de Gobernación, en 1978 Doña Rosario y el Comité lograron su primer triunfo. ¡Y qué triunfo!, el gobierno decretó la primera Ley de Amnistía que liberó a 1500 presos políticos y permitió el regreso de 60 exiliados. Sin embargo, sólo aparecieron con vida 7 de los 600 desparecidos que había en esa fecha, entre ellos no estaba Jesús.

Estos 7 liberados regresaron contando horribles historias de torturas y asesinatos, hablaron sobre las cárceles clandestinas, dijeron los nombres de varios torturadores. Estas confesiones les costaron la vida a varios de ellos. Doña Rosario afirma tajantemente que desde entonces se convenció de la gran alianza entre los gobiernos latinoamericanos y el norteamericano para reprimir los movimientos sociales de nuestra América. Hoy sabemos que ese pacto macabro se llamó Operación Cóndor.

Jesús no ha regresado.

A finales de 1979 la justa causa de Doña Rosario aglutinó por primera vez a decenas de organizaciones sociales de todos los cortes en el Frente Nacional contra la Represión. Doña Rosario recuerda cómo se logró que grupos opuestos trabajaran por una misma causa con resultados maravillosos, como aquella histórica marcha de los 20,000 durante la cual se acuño la famosa frase “vivos se los llevaron, vivos lo queremos”. En aquella ocasión aparecieron con vida 150 desaparecidos más, unos en el DF otros en Monterrey, todos contando los mismos testimonios de tortura, de encarcelamiento, de cárceles clandestinas, del Campo Militar 1, de la Joya en Torreón, de la base naval de Acapulco.

Pero entre los que regresaron no estaba Jesús.

Incansable ejemplo de lucha y esperanza.

Todos estos años Doña Rosario ha creado un gigantesco archivo donde se encuentran documentadas las atrocidades del Ejército Mexicano desde 1967 cuando en Guerrero comenzaron a realizarse de forma sistemática las desapariciones. Este archivo ha sido presentado en decenas de foros internacionales sobre el tema, incluyendo la ONU. Por esto Doña Rosario ha sido postulada al Premio Nobel de la Paz en 1986, 1987  y 2005.

Más recientemente, en 1999, el comité Eureka logró por primera vez que en una legislación mexicana –la del DF- la desaparición de personas se considere un delito que merece 20 años de cárcel.

Los Chacales y los Demócratas.

A Doña Rosario se le pregunta por sus expectativas con el cambio de gobierno, la respuesta es clara, ella no cree en Vicente Fox a quien califica como un “fantoche disfrazado de vaquero”. Ella seguirá en la lucha por hacer que la verdad surja, por hacer que los torturadores como José Salomón, Mario Acosta, Fernando Guitierrez Barrios, Moya Palencia, Francisco Sahagún, Gustavo Hirales, Miguel Nazar Haro, Jesús Miyazawa y Cuello Trejo paguen su deuda a la sociedad. Y lo más importante, por lograr que aparezcan vivos los más de 500 desaparecidos que debe el Gobierno Mexicano.

Doña Rosario Ibarra ha sido constante presencia en el Congreso de la Unión llevando la voz de aquellos que padecieron la dictadura del Partido Revolucionario Institucional. Aquí hablando sobre la conmemoración del 2 de octubre de 1968, la masacre inaugural de la larga noche.

Nos hacen falta párrafos para poderles contar todo lo que Doña Rosario nos platicó: su experiencia como la primera mujer candidata a la Presidencia, sus tips de cómo burlar a los agentes del mal gobierno, sus malas experiencias con los “grandes” escritores… ojalá algún día escriba un libro.

La palabra de Doña Rosario Ibarra es clara. Mientras que estos torturadores anden libres, mientras existan las cárceles clandestinas, mientras se desconozca el paradero de un sólo desparecido, mientras la historia negra de la represión siga oculta, en México no habrá democracia.

Como lo ha exigido Mamá Piedra desde hace 37 años también hoyexigimos: ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!.

 Epílogo 2012: la profecía de Mamá Piedra

En aquel año 2000 la historia de sufrimiento de Mamá Piedra era algo indignante para los entonces muchachos. Estoy casi seguro que ninguno de aquellos veinteañeros de la audiencia pensó jamás que 10 años después el país estuviera envuelto en una terrible guerra, La Guerra contra el Narco. Una que aumentaría el número de muertos y desaparecidos en varios órdenes hasta contar decenas de miles.

Bien dijo ella que la paz no llegaría a esta nación sin antes aclarar los terribles episodios del pasado. Y desgraciadamente así sucedió. La impunidad prevaleció, la paz no llegó y la barbarie se apoderó de nuestro tiempo.

En esta larga noche en la que hemos sido sumergidos por esta narcoguerra que pretende ser de justicia punitiva y no de justicia social, Doña Rosario Ibarra ha seguido ahí al lado de los que sólo les queda el dolor para cobijarse. Mamá Piedra -hoy digna Senadora de la República- ha estado en los mítines, en las caravanas, pidiendo perdón a los hermanos centroamericanos humillados y vejados por su tránsito en esta nación, invitando al Movimiento por Paz y Justicia con Dignidad a visitar el Congreso de la Unión, incluso a reprenderlos por confiar demasiado en el poder.

Para Mamá Piedra y las demás víctimas de la dictadura del Partido Revolucionario Institucional, la larga noche y sus pesadillas llegaron décadas antes que para el resto de los mexicanos.

Mamá Piedra se ha resistido a apagar su antorcha y sigue iluminando los muros de la historia para las nuevas generaciones de patriotas.

En este 2011 Mamá Piedra acompañó a la Caravana del Consuelo del Movimiento por Paz y Justicia-