Vergüenza Nacional: Breve recuento de masacres en la democracia mexicana (1993-2014)

Posted on 8 diciembre, 2011

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Dedicado con máximo respeto y admiración a los sobrevivientes y familiares de las víctimas. Gracias por superar el terror y la impotencia. Gracias por denunciar y contar sus historias. Gracias por abrirnos los ojos.

Una masacre es algo “normal” en una dictadura militar o política. Pinochet, Videla, Somoza… de ellos se esperan masacres. El castigo se aplica sobre los más débiles con toda su saña, un despliegue vulgar de poder (Pantera dixit). Pero cuando una masacre sucede en una República Democrática, su falsa autodenominación como democracia se pulveriza. Y peor es aún cuando desde el Estado se planifican, ejecutan, provocan, toleran y encubren masacres de ciudadanos indefensos.

Cuando México estaba totalmente bajo el yugo corruptor de la dictadura del Partido Revolucionario institucional (PRI) sucedieron muchas masacres. Dos de Octubre no se olvida, Jueves de Corpus no se olvida, las torturas y asesinatos a los guerrilleros de la Liga 23 de Septiembre, de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez no se olvidan. Pero México era una dictadura, era algo esperado viniendo de una bestia decadente aferrándose inútilmente a su carroña.

Los informados marcan a octubre de 1990 como la entrada de México a la democracia. Esa fue la fecha de la fundación del Instituto Federal Electoral como un órgano independiente de la Presidencia de la República. Desde entonces se cacarea democracia en esta nación. En el Blog Chinaco se encontraron 10 masacres sucedidas durante la época supuestamente democrática de México, bajo dos partidos de ideologías diferentes: el nacionalista PRI y el ultra católico Partido Acción Nacional.

Una democracia que permite que su pueblo sea masticado por los chacales, es una democracia de mierda. Masacres: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

Vado de Aguas blancas.

[disparos]… “ahí está, se fue el primero ¿eso quieren? ¡al suelo!”

Palabras de un Policía Estatal de Guerrero cuando comienza la masacre de Aguas Blancas.

 

28 de junio de 1995.  Atoyac, Guerrero, México. Un grupo de campesinos se amontonan en un camión de redilas. Entusiastas van hacía Atoyac para exigir obras para su abandonado municipio. En el camino van dando aventón a otras gentes. Detrás de una curva los esperan policías estatales y judiciales. Les marcan el alto y los comienzan a bajar. Repentinamente, los policías comienzan a disparar y matan a uno. Frenéticos siguen dando órdenes, nuevamente disparos, más y más hasta que como un trueno que cae del cielo, ametrallan el camión. Saldo mortal: 17 campesinos masacrados y 21 heridos.

Masacre de Aguas Blancas. Crímen de Estado videograbado.

La zona de Atoyac es una de las más pobres de México. Sometidos durante siglos por caciques, la gente comienza a rebelarse siguiendo el ejemplo del Ejército Zapatista en Chiapas. El gobernador Rubén Figueroa Alcocer –adivinaron bien, es PRIísta- inquieto por la sublevación social decide dar un golpe certero sobre los campesinos y ordena parar las manifestaciones en el estado a como dé lugar. Ya había advertido “en cualquier rato se los puede llevar la chingada”.

El encubrimiento de la matanza fue casi perfecto hasta que el valiente periodista Ricardo Rocha transmitió en vivo un video de la policía estatal que registra todos los hechos. La saña de la masacre era innegable, pero al gobernador, secretaríos de seguridad y gobernación del estado sólo se les obliga a pedir licencia por parte del primer presidente “democrata” Ernesto Zedillo, también priísta. Los mandos menores que fueron arrestados han ido siendo liberados sigilosamente, en el transcurso de los años. Manuel Morales, el comandante in situ del escuadrón policiaco responsable fue liberado en 2002.

Los campesinos masacrados de la Organización Campesina de la Sierra Sur: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

Ermita de refugiados en Acteal

 “.. útero crecido a expensas de embarazo, al corte del mismo se extrae producto de la concepción de aproximadamente 28 semanas.”

 Reporte del médico forense describiendo el estado de un cuerpo de una indígena masacrada en Acteal.

 

22 de diciembre de 1997. Acteal, Chiapas, México. Un grupo de refugiados internos de guerra llamados “Las Abejas” mal vive en un campamento en Acteal. Jadeando, unas bases de apoyo de los guerrilleros zapatistas baja a la cañada y les advierte que paramilitares armados del PRI vienen en camionetas hacia ellos. Los refugiados dicen que ellos no han hecho nada malo, que se juntarán a rezar, que no les harán nada. Sin embargo, como hienas hambrientas descienden a la cañada decenas de paramilitares y comienzan a fusilar a todos, sobre todo a los niños y a las mujeres. A las que están embarazadas, les abren el vientre y le extraen los fetos, al más puro estilo de los entrenados en tácticas de antiguerrilla. La persecución duraría tres horas. Resultado fatal: 45 indígenas asesinados y un número indeterminado de heridos.

Acteal, masacre de paramilitares contra indígenas.

En ese entonces -al igual que hoy en día- en Chiapas existía una rebelión indígena armada liderada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Exitosamente habían puesto en la mesa de discusión las demandas indígenas de autonomía y su voz sonaba fuerte por todo México. La visión de indios contra soldados no beneficiaba a la imagen pública del gobierno, así se instauró una guerra de “baja intensidad” de indios contra indios. Indios zapatistas sin partido contra indios pro-gobierno del PRI, estos últimos se les conoce como paramilitares. Entrenados y armados por el ejército, creados por decreto del entonces presidente Ernesto Zedillo y su secretario de gobernación Emilio Chuayfett, los paramilitares dieron su escarmiento maestro en Acteal. Los muertos ni siquiera eran zapatistas, eran refugiados desarmados del conflicto entre los dos bandos, pero el Sr. Matanza había decidido que alguien tenía que pagar.

Gracias a valientes periodistas como Hermann Bellinghausen y Ricardo Rocha, y a la voz rebelde de los zapatistas que se solidarizó con Las Abejas, la verdad se conoció. Documentos recientes del Pentágono confirman que los paramilitares que aterrorizaban y aterrorizan Chiapas fueron creados por el ex presidente y el ex secretario de gobernación. Hoy Ernesto Zedillo es un conferencista internacional de economía y Emilio Chuayfett es… ¡el presidente de la cámara de diputados de la nación!. Ambos siguen siendo miembros del PRI. Nunca han sido castigados. Los autores materiales fueron arrestados y hace un año, frente a los ojos llorosos de los huérfanos de Acteal, los obesos jueces de la Suprema Corte de Justicia ordenaron liberar a los paramilitares por “mala integración de expedientes”.

Los indios acribillados en Acteal: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

 

Las mujeres muertas de Juárez.

“Señora, vaya y búsquela usted. Pregunte a ver qué le dicen, y según lo que usted investigue, pues viene y nos lo dice.”

Investigador Ministerial “aconsejando” a Irma Herrera, madre de Esmeralda Herrera desparecida y después encontrada asesinada en Ciudad Juárez.

Siete de noviembre de 2001. Ciudad Juárez, Chihuahua, México. La arena sopla apaciblemente sobre su morena piel. Pero su cuerpo cuenta una violenta y terrible muerte. Violada, con la piel de su rostro arrancada, el pelo rapado, amarrada y finalmente estrangulada. Así terminó la vida de Esmeralda Herrera apenas a sus 14 años de edad. Junto con otras 7 mujeres fue abandonada en un predio llamado Campo Algodonero. Desde 1993 hasta la fecha, las ONGs de derechos humanos contabilizan el saldo mortal en alrededor de 3000 muertes y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, por lo que esta es la masacre más larga de este país.

Feminicidios en Ciudad Juárez. Masacre en continuo por 20 años.

El viejo Paso del Norte se seleccionó como un experimento neoliberal de economía del ensamblado o “la maquila”. Grandes maquiladoras se instalaron lejos de los hogares, con tres turnos en continuo. Esto fue un imán para mujeres migrantes pobres que hicieron de Ciudad Juárez su hogar. Abandonadas por sus patrones y su gobierno, estas trabajadoras salen solas de sus turnos a las tres de la mañana. Pronto se convirtieron en presa fácil de depredadores sexuales variados: juniors, borrachos, narcos, turistas del sexo, incluso policías y demás sicópatas que cubiertos en el desinterés y la apatía de la autoridad tenían como hobbie “ir a levantar muchachas a las maquiladoras”. En estos casi 20 años, gobiernos llegaron y se fueron, PAN y PRI se alternan alegremente el poder y mientras, en el desierto siguen apareciendo cuerpos de mujeres.

Culpables materiales de feminicidios hay pocos en la cárcel. Funcionarios y policías omisos no hay ninguno. El ex gobernador PANista de Chihuahua Francisco Barrios Terrazas –el primer gobernador democrático- dijo que las mujeres muertas eran indefendibles porque cuando murieron “no iban precisamente a misa”, en otras palabras eran unas putas que merecían que les arrancaran los senos a mordidas, que las violaran tumultuariamente, que fueran tiradas como perros en los lotes. Su premio es ser embajador en Canadá. Procuradores llegaron y se fueron, ninguno resolvió algo pero si recibieron sendos premios, Arturo Chávez Chávez fue Procurador General de la República. La incansable lucha de la madre de Esmeralda y de otras madres llevó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos los casos de las niñas abandonadas en el Campo Algodonero. En 2010 se determinó que el gobierno estatal de Chihuahua y el federal eran culpables de obstrucción de la justicia, humillación a la víctima y violación sistemática del derecho a la vida. El gobierno federal tuvo que pedir disculpas en una ceremonia a la cual acudieron funcionarios del más bajo nivel, una nueva humillación democrática a las asesinadas y a sus madres.

Las 3000 mujeres asesinadas en Ciudad Juárez: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

 

Los muchachos de Villas de Salvarcar

“Quiero que se retracte de lo que dijo, que eran pandilleros… No puede decir que eran pandilleros, estudiaban y trabajaban… ¡Póngase en mi lugar a ver que siente!. Yo no estoy con mis hijos, mis dos únicos hijos”

Palabras de Luz Dávila,  madre de dos adolescentes masacrados en la colonia Villas de Salvarcar encarando al presidente mexicano Felipe Calderón.

Dos de febrero de 2010. Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Jóvenes de preparatoria se habían juntado para celebrar el cumpleaños de uno de sus mejores amigos. Las risas fueron interrumpidas por un comando de sicarios de La Línea, brazo armado del Cártel de Ciudad Juárez. Armas automáticas de grueso calibre despedazaron a los muchachos sin dar ninguna advertencia. Saldo mortal: 17 asesinados.

La masacre de Villas de Salvarcar fue sólo una de muchísimas masacres que se han perpetrado en todo México desde que en diciembre de 2006 Felipe Calderón declaró una guerra contra el narcotráfico en México. Esta guerra la declaró sin contar con jueces confiables, sin contar con aliados internacionales comprometidos, sin tener un marco jurídico de acción, con todos los cuerpos policiales locales y federales infiltrados por el enemigo y sin plan estrátegico global. Esta guerra mal planeada y peor ejecutada ha dejado a cientos de víctimas inocentes atrapadas en el fuego cruzado y en la impunidad. Eso fue lo que sucedió en Villas de Salvarcar, en un ambiente enrarecido por aires de guerra decretados desde arriba, los muchachos fueron confundidos con sicarios de la banda rival y eliminados como tales.

Villas de Salvarcar. Juventud abandonada.

Los asesinos materiales de la masacre fueron arrestados recientemente. El Diego, jefe de sicarios de La Línea aceptó ser el autor intelectual de la acción. Sin embargo, queda pendiente encontrar a los policías o autoridades que protegían a los sicarios de La Línea y que permitieron que durante cinco largos años aterrorizaran a Ciudad Juárez. Sin embargo, lo más grave de la masacre de Villas de Salvarcar fue el pronto diagnóstico que Felipe Calderón lanzó desde Japón “fue un ajuste de cuentas entre pandilleros”. Esto está caracterizado como estigmatización y criminalización de las víctimas y es una gravísima violación de derechos humanos por parte del Estado. Sólo por esto, Felipe Calderón merece ser enjuiciado en el Tribunal Internacional de La Haya. Apoyando los anterior cabe recordar lo que el secretario de gobernación del momento Fernando Gómez Mont le soltó a los padres de los muchachos: “sólo sometiéndose a la ley encontrarán respeto a sus vidas y a sus familias”. Escupitajo al dolor de los padres por parte de los grandes demócratas.

La muerte de los muchachos de Villas de Salvarcar: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

La Guardería ABC

 “Lo único que quiero es que, cuando al fin pueda encontrarme de nuevo con mi niña, pueda decirle que hice todo por honrar su memoria, que no me dejé comprar, que no me quedé callada, que hice todo lo posible para que esto no vuelva a suceder”

 María Carretas, Mamá de Dani, una niña de tres años que murió en la Guardería ABC con 85% de su cuerpecito quemado.

 

Cinco de junio de 2010. Hermosillo, Sonora, México. La versión oficial dice que un corto circuito inició un incendio en una bodega de papel a un lado de la Guardería ABC, recientemente se dice que la bodega de papel escondía papeles sobre fraudes gubernamentales y fue incendiada para desaparecer evidencias. El asunto es que cuando se prendió el fuego, nadie lo pudo detener. Se extiende sobre una lona de plástico y el fuego devora a las colchonetas, a las cunas y también a los angelitos que en ellas jugaban o dormían. El poco personal es insuficiente para evacuar el lugar, los propios trabajadores están siendo heridos por las flamas, no hay salida de seguridad. Resultado fatal: 49 bebés, seres humanos puros e inocentes son consumidos por el fuego.

La serpiente PANista y PRIista de corrupción mato a los bebés de la Guardería ABC.

Esto no fue una masacre política, pero sí fue engendrada y encubierta desde el gobierno. La Guardería ABC es una guardería subrogada del IMSS. El gobierno da un fuerte monto a particulares para que cuiden a los hijos de los trabajadores. Los dueños de las guarderías gozan de sus cheques del gobierno pero poco invierten en las guarderías. Educadoras escasas, instalaciones improvisadas, nula infraestructura de seguridad. Irregularidades que crecen ante la vista gorda de los funcionarios encargados de proteger la seguridad de los niños. Coctel tóxico.

Los dueños de la Guardería ABC son familiares del gobernador de Sonora, Eduardo Bours y de la esposa del presidente de México. Sólo un par de funcionarios menores están la cárcel. La mismísima Suprema Corte de Justicia de la Nación absolvió a los funcionarios mayores Horcasitas y Karam –amigos personales del presidente. Los dueños gozan de procesos en libertad, los especialistas dicen que sólo se les darán faltas administrativas. Los padres de los angelitos luchan incansablemente y enjuician públicamente a la serpiente de corrupción, todos son declarados culpables. En coro dicen “¡asesinos, asesinos!”.

Los niños muertos y heridos por el incendio en la Guardería ABC: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

El bodegón de San Fernando

“Nos botaron boca abajo y después… escuché un ruido que disparaban, yo pensé que disparaban a un lado. Pero no, escuché que disparaba a mis amigos y luego llegó disparando a mí.”

Migrante ecuatoriano único sobreviviente de la masacre de San Fernando contando lo sucedido.

Veinticuatro de agosto de 2010. San Fernando, Tamaulipas, México. Llenos de esperanza por una nueva vida, decenas de migrantes centro y sudamericanos van cruzando México rumbo a Estados Unidos. A medio camino el autobús frena bruscamente, hombres uniformados y equipados con armas de alto poder amagan a los pasajeros y los hacen hablar. A los que tienen acentos extraños los hacen descender, los torturan para saber su origen, su destino, si trabajan con los “Golfos”. Da lo mismo lo que contesten, son amarrados de manos y como reses subidos a camionetas. Los bajan en un bodegón abandonado y los acribillan, sus cuerpos se dejan a podrirse a la intemperie. Saldo mortal hasta ahora: 72 migrantes asesinados, cientos más yacen en fosas clandestinas que se van descubriendo poco a poco.

Asesinato de migrantes. Débiles entre los débiles.

Esta masacre también tiene el mismo contexto de la Guerra contra el Narco de Felipe Calderón pero tiene otras peculiaridades. Los migrantes cruzan México por diferentes rutas con rumbo a Estados Unidos. Una de estas, es la ruta de autobús que pasa por San Fernando. Pero San Fernando también es un cruce de caminos de las rutas de tráfico de drogas hacia Texas. En esas fechas, el territorio estaba bajo control del cártel de militares desertores conocido como Los Zetas. Acosados por todos los frentes por sus rivales del Cártel del Golfo y de la Familia Michoacana, se les mete en la cabeza que todos los migrantes son soldados reclutados en centroamérica por el Cártel del Golfo. Así, comienzan a detener a los autobuses y a asesinar a los migrantes siguiendo los manuales  de contrainsurgencia que estudiaron en el ejército. La desgracia nunca se hubiera conocido de no ser porque un sobreviviente –uno sólo- superarando el dolor de sus heridas, caminó kilómetros hasta encontrar a un destacamento de marinos.

Los asesinos materiales de la masacre han ido cayendo poco a poco, pero sólo gracias a la gran presión internacional por los gobernantes de los asesinados. Los sicarios conocidos como El Kilo, La Ardilla y el Wuacho depredaron a sus anchas Tamaulipas durante cuatro largos años. Habrá que ver si son sentenciados o son liberados por “expedientes insuficientes”. Del lado del gobierno se encontró que toda la policía municipal de San Fernando sabía de las masacres y encubrió a los asesinos. Sin embargo hay que preguntar ¿cuál fue el papel de los agentes de migración mexicanos que pululan en Tamaulipas?, ¿dónde estaban los destacamentos de militares y federales que patrullaban la zona?, ¿qué hicieron los presidentes municipales, delgados de la procuraduría, ministeriales, diputados, senadores y gobernador del estado?. ¿Cuándo pisarán la cárcel cada uno de los eslabones de la cadena de corrupción?.

Los hermanos sudamericanos masacrados en San Fernando: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

El Casino Royale.

“Necesitamos que empiecen a ver quiénes son sus familiares. Tenemos también video, y si alguien quiere pasar, puede ver los cuerpos”

 Personal de la procuraduría hablando con familiares de los muertos en el Casino Royale.

Veinticinco de agosto de 2011. Monterrey, Nuevo León, México. Ya es de tarde y cientos de apostadores llenan al Casino Royale. Su intoxicante diversión es suspendida por gritos y tiros de un comando de sicarios de Los Zetas. Gritan, golpean, empujan y la confusión reina. Con galones de gasolina riegan la alfombra del casino y prenden fuego. Las salidas de emergencia están cerradas, muchos quedan atrapados por el fuego, clientes y empleados mueren quemados o asfixiados, los afortunados huyen a la azotea. Saldo mortal: 55 muertos.

La serpiente de corrupción mató a los empleados y clientes del Casino Royale.

Cuando un cartel del narco comienza a ser estrangulado por sus contrarios y sus flujos de dólares comienzan a bajar, se dedican a la extorsión de particulares, especialmente de aquellos que no pueden buscar protección legal debido a que ellos mismos operan en algún nivel de ilegalidad. Así, taxistas, ambulantes, madereros, transportistas, abogados y operadores de casinos son las primeras víctimas de la extorsión que coloquialmente se conoce como “cobro de piso”. El cobro de piso requiere de una extensa red de informantes, encubridores y cómplices en las fuerzas del estado. Felipe Calderón al soltar una guerra contra el narco hizo que la presión de la violencia desbordara hacia la población civil en la forma del cobro de piso. La intención de Los Zetas no era masacrar a los empleados y clientes sino escarmentar a los dueños por cobro de piso.

La masacre del Casino Royale destapó una cloaca de corrupción, que al igual que la Guardería ABC apunta hasta los más altos niveles de los gobiernos demócratas del PAN. Una de las primeras acciones del PAN cuando se hizo gobierno fue instaurar al vapor una ley de casinos que nadie cumple ante el ojo placentero del gobierno. PANistas, empresarios y hasta el alto clero invirtieron fuertemente en los casinos. Aunque todos operan con graves irregularidades financieras y de infraestructura, nuevamente, los inspectores son insuficientes y se les deja trabajar. Se descubrió que el municipio PANista de Monterrey en forma del Jonás Larrazabal hermano del presidente municipal, participaba en la extorsión económica a los casinos. Misteriosamente los dueños de los casinos desistieron recientemente de la acusación. Por supuesto, la participación de la policía local cubriendo la operación de los sicarios también se demostró en sendos videos amateur.  Detenidos hay unos cuantos sicarios de bajo nivel. Los familiares de las víctimas buscan desesperadamente alguna indemnización.

La muerte de clientes y empleados del Casino Royale: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

Las camionetas de Boca del Río, Arcos del Milenio y Culiacán.

“A mi hijo, se lo llevó la 717 de la policía estatal, cuando iba a comprar comida para sus pollos, tenía 15 años y apenas iba a entrar a la escuela”

Madre anónima de uno de los asesinados en Boca contando sobre la participación de la policía en  el levantón de su hijo.

Narcomasacres. De arriba a abajo, Boca del Río, Guadalajara, Culiacán.

Veinte de Septiembre de 2011. Los conductores no pueden creer lo que está pasando. Un grupo de sicarios armados hasta los dientes para el tráfico. De dos camionetas de redilas comienzan a regar cuerpos llenos de golpes y con los rostros morados. Todos traen una Z marcada en el pecho, van desnudos, humillados. Es el crucero más importante de la zona comercial de Boca del Río, Veracruz, y a pesar de eso todavía se dan tiempo de sacar una manta con un mensaje, se van. Un mes después sucedería lo mismo simultáneamente en el monumento Arcos del Milenio en Guadalajara, y en Culiacán, sólo que en este último aderezan la macabra escena incendiando las camionetas con los cadáveres adentro. Saldo mortal: 35 muertos en Boca del Río, 26 en Guadalajara y 17 en Culiacán.

Estas masacres también están inmersas dentro de la Guerra contra el Narco de Felipe Calderón. La masacre de Boca del Río fue realizada por el grupo llamado Los Matazetas, brazo armado del Cártel de Jalisco que invadió Veracruz. En venganza, Los Zetas, mandaron comandos coordinados a realizar una acción similar de alto impacto en territorio de los de Jalisco y de sus superiores, el Cártel de Sinaloa. Los mensajes que dejan son conocidos como narcomensajes y facilitan ampliamente la tarea de los investigadores ministeriales. La historia está clara, se trata de ofensivas y contraofensivas en un contexto de guerra de baja intensidad conducida por ex-militares que desertaron ante la pasividad del primer presidente PANista Vicente Fox. En el caso de Los Matazetas, hay fuertes sospechas de que pueden ser marinos en activo sin uniforme.

Los procuradores de los estados fueron rápidos para salir a declarar que los muertos eran tropa del narco. Nuevamente la criminalización y estigmatización de las víctimas. Las investigaciones han arrojado que esto está lejos de la verdad, la mayor parte de los masacrados son jóvenes pobres, hay vendedores de hamburgesas, prostitutas, albañiles, barrenderos. Estos pobres fueron “cosechados” y “levantados” con días de antelación por los sicarios y a pesar de que llovieron las denuncias por desaparición forzada, la inmovilidad de las autoridades fue obscena. Las masacres huelen a encubrimiento y complicidad, los familiares denuncian que en los secuestros previos participaron policías estatales. El único funcionario que actuó rápido fue Malova, el gobernador de Sinaloa, su primera acción fue evacuar al extranjero a sus hijos para evitar que los secuestraran. Su pretexto fue “evitar presiones” sobre él y su equipo. Aquí nos preguntamos entonces ¿dónde hacen fila los jueces, ministeriales, policías municipales, federales, marinos y soldados para evacuar a sus familias?… ¿por qué la tropa federal y estatal  tiene que vivir con “presiones” y el gober no?.

Las narcomasacres de Veracruz, Jalisco y Sinaloa: vergüenza nacional. Impunidad garantizada.

El fusilamiento en Tlatlaya.

“A los que estén vivos o heridos, vuélvanles a disparar”

Orden final a los militares sobre qué hacer con los prisioneros de guerra capturados en Tlatlaya.

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Rastros de sangre y ropas adentro de la bodega de Tlatlaya donde soldados del Ejército Mexicano fusilaron a 22 presuntos delincuentes, incluidos adolescentes y mujeres.

Treinta de junio de 2014. San Pedro Limón, Estado de México. Un batallón del Ejército Nacional patrulla en la madrugada las inmediaciones del extenso municipio de Tlatlaya cuando descubren que hay una bodega con gente armada. Al hacerles frente, y después de unos cuantos disparos, los atacantes se rinden. Los militares los desarman, interrogan y de la nada, deciden ejecutarlos a todos. Posteriormente, les colocan armas para simular su muerte en combate legal. La Secretaría de la Defensa Nacional reporta que el saldo fue de un soldado levemente herido y de 22 “abatidos”.

Lejísimos del espejismo neoliberal de Toluca, está la zona sur del Estado de México. De una impresionante y accidentada geografía, esta vasta zona se ha convertido en la segunda región más productiva de mariguana en el mundo y también de opio fuera de Asia. Una conflictiva frontera compartida entre Guerrero, Michoacán y el Estado de México -la llamada Tierra Caliente- es un agujero negro de la legalidad. Aquí se mezclan caciques, campesinos pobres, narcotraficantes y una infraestructura social y económica lastimosa. El que no ha migrado a Estados Unidos, malvive de la agricultura de subsistencia o de plano se dedica al narcotráfico. Gracias a la Guerra contra el Narco de Felipe Calderón, estas lucrativas cañadas son punto de disputa entre todos los cárteles del narcotráfico y los soldados tienen manos libres para aliarse o acabar con cualquiera de ellos. Aquí no han llegado los Manuales de Derechos Humanos ni Las Reglas de Operación en Combate. Aquí se mata o se muere.

La desproporcionada relación de un herido del lado militar y 22 muertos del lado de los delincuentes hizo inmediatamente sospechar tres cosas, o el ejército está lleno de Rambos supereficientes en combate, o las filas del narcotráfico están llenas de combatientes fanáticos como los Talibanes que no se rinden nunca, o que habían sucedido ejecuciones extrajudiciales. Fue hasta dos semanas después que el reportero Mark Stevenson de Associated Press publicó que los cadáveres habían estado alineados contra las paredes de la bodega y que tenían impactos de bala a corta distancia en cabeza y torax, datos indicativos de un fusilamiento. Lo anterior atrajo la atención de abogados de derechos humanos que han obligado a la Secretaría de la Defensa a reconocer que el sitio del enfrentamiento fue visitado no por sólo un batallón, sino que por dos, más un comando de marinos, otro de federales e incluso, dos generales. ¿Hasta dónde se extiende la red de encubrimiento y las órdenes de ejecución de capturados en combate?.

Los fusilados en Tlatlaya: vergüenza nacional, impunidad garantizada.

La desaparición forzada de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

“REPORTERO: Usted dice que tiene 33 días con la investigación, pero ustedes tenían conocimiento desde el 12 de junio…

PROCURADOR: Pero nada más que no era nuestra competencia, hasta ese momento parecía otra cosa. Nosotros tenemos competencia a partir de que se determina la intervención de delincuencia organizada.

LOCUTOR: Tenemos una última preg…

PROCURADOR: (Interrumpe al locutor) ¡Muchas gracias!… ¡Ya me cansé!.”

Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, en conferencia de prensa explicando la inacción del Gobierno Federal ante la violencia.

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Los cadáveres de dos estudiantes asesinados en Iguala por la Policía Municipal, 43 de sus compañeros continúan desaparecidos, presuntamente fueron ejecutados, calcinados y sus restos arrojados a un río. Caso de desaparición forzada.

Veintiséis de septiembre de 2014. Iguala, Guerrero, México. Los autobuses en los que se transportaban decenas de jóvenes estudiantes de la Normal de Ayotzinapa son interceptados por agentes de la Policía Municipal de Iguala. Sin mayor aviso, los policías comienzan a disparar sobre ellos. Ahí en el sitio, quedan cinco estudiantes muertos. En la subsecuente cacería, un estudiante más es asesinado, sus ojos sacados de las órbitas y la piel de su rostro arrancada. Un autobús que transportaba a un equipo de futbol es baleado dejando al chofer y a un futbolista muertos, y también a una mujer que viajaba en un taxi. Al día siguiente se descubre que además hay 43 estudiantes desaparecidos que fueron vistos por última vez en manos de la Policía Municipal. El ataque por las fuerzas de seguridad del Estado Mexicano a todas estas personas desarmadas dejó 8 muertos y 43 desaparecidos en tan sólo tres horas.

Los estudiantes de Ayotzinapa estudian para ser profesores de primaria en comunidades rurales. José Vasconcelos ideó en el lejano 1921 la capacitación educativa de miles de jóvenes locales en las Escuelas Normales Rurales para sacar a sus poblaciones de la pobreza. De las 43 Escuelas Normales Rurales que existieron durante el cenit de este modelo educativo, hoy sólo funcionan a duras penas 14. Durante décadas han estado sometidos a discriminación oficial por su condición campesina. Las escuelas han sido sujetas de recortes presupuestales anuales y una vez egresados los estudiantes enfrentan condiciones laborales lamentables. Sus becas han sido cerradas y las inscripciones clausuradas. Esta adversidad los ha llevado a conducir protestas en defensa de la profesión de maestro rural que frecuentemente terminan en criminalización y represión por parte del Estado. Hay que recordar en tiempos recientes como varias Normales han sido invadidas violentamente por la policía y muchas de ellas clausuradas, por ejemplo, la Normal de Mactumactzá en Chiapas (2003), la de Tiripetío en Michoacán (2012) y la del Mexe en Hidalgo (2000). Con la desaparición de esta última Normal están directamente relacionados los actuales responsables de la investigación de Ayotzinapa. Cuando el hoy Procurador de la República, Jesús Murillo Karam fue Gobernador de Hidalgo se registró el primer recorte de matrícula de la Normal del Mexe, cuando el hoy Secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong fue Secretario del Gobierno de Hidalgo, se suscitó la violenta invasión a la Normal del Mexe.

La versión oficial de Murillo Karam y Osorio Chong dice que los estudiantes fueron atacados por los policías municipales bajo la orden del Presidente Municipal y de su esposa. Posteriormente, que fueron entregados a los sicarios de los narcotraficantes Guerreros Unidos quienes creyeron que eran miembros de un cártel contrario y así los asesinaron de uno por uno, los quemaron y arrojaron sus cenizas a un río. Pero se sabe que el Procurador en persona fue notificado tres meses antes de los nexos del Presidente de Iguala con el narcotráfico y que no hizo nada. También hay declaraciones que Policías Federales y militares estuvieron involucrados y no han sido investigados. La insistencia de cerrar el caso como un asesinato simple por un puñado de sicópatas y no como el de unas víctimas de desaparición forzada por las fuerzas de seguridad del Estado Mexicano, es que en el primero, sólo unos gatos se pudren en la cárcel y en el segundo, la responsabilidad se reparte a lo largo de la serpiente de corrupción, desde el Presidente de la República, hasta los asesinos materiales, ¡pasando por el omiso Procurador!. Los heroicos padres y madres de los muchachos desaparecidos y masacrados han encabezado un movimiento nacional e internacional de indignación que no se había visto en décadas en México. El Presidente Peña Nieto, más ocupado en explicar cómo ha comprado tantas casas de lujo, les insiste a que “ya superen” lo sucedido.

Los estudiantes desaparecidos en Iguala: vergüenza nacional, impunidad garantizada.

P.D. esta no es una lista exhaustiva. Otras masacres infames son la de El Charco en Guerrero donde militares asesinaron en una escuela a representantes comunitarios por acusarlos de guerrilleros.  Los mineros en Pasta de Conchos dejados a morir por las autoridades y asesinados por la falta de inversión en seguridad. Masacre de El Bosque donde paramilitares asesinaron a jóvenes indígenas acusándolos de ser zapatistas. La masacre del 15 en Morelia donde Los Zetas arrojaron una granada a la población que celebraba el día de la independencia. Las matanzas en los retenes militares. Las masacres en las sierras de Oaxaca. La masacre en … la masacre en… las masacre en… en… en… …