La Guerra contra el Narco continúa transmitiéndose por YouTube (Parte II).

Posted on 23 noviembre, 2011

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(Parte I, ParteIII)

Veinticuatro calcinados en Sinaloa, 26 asesinados en Guadalajara, dos municipales muertos en Chihuahua, otros dos en un topón en Michoacán, seis cadáveres en Guadalupe, cuatro más en Chilapa. Todo esto en las últimas 24 horas que se publique esto.

La Guerra Contra el Narco sigue en México. Los muertos, los huérfanos, los desaparecidos, los violentados, los atemorizados. Los números se acumulan a un nivel que hubiera sido increíble hasta hace poco tiempo.

También se acumulan los testimonios videograbados de la desgracia nacional. En poco tiempo serán piezas históricas invaluables que darán cuenta de lo que realmente ha sucedido: una guerra artificialmente mantenida por una prohibición ridícula que enriquece a los fabricantes de armas y a los traficantes de drogas, y calentada por un gobierno débil que ha querido legitimarse como paladín de la justicia punitiva.  Así creen que ganarán elecciones y serán los héroes salvadores del desastre social que ellos mismos causaron.

En el Blog Chinaco ya hicimos un primer ejercicio de compilación y análisis de videos de la Guerra Contra el Narco. Al igual que en aquella primera parte, aquí no encontrarán videos necrofílicos de máximo terror. No encontrarán degollaciones, castraciones, descuartizamientos ni ejecuciones. Sigo creyendo que el lado subhumano de esta guerra no es necesario para convencernos de que esto debe parar.

Espero queridos lectores que en sus corazones sea suficiente para conmoverse y exigir paz con justicia y dignidad el ver el temor en los ojos de los marinos bajo fuego, el escuchar el llanto de los civiles atrapados en los topones, el atestiguar la desesperación de los paramédicos salvando la vida de un inocente, observar la tierna cara de los niños cantando canciones infantiles mientras los chacales se escupen colmillos metálicos afuera de su kinder.

Arma tu propio catálogo de la realidad, esta es sólo una compilación.

I. Combates Reales.

A pesar de llevar casi cinco años de declarada, La Guerra Contra el Narco, ha aparecido inocua en los medios de comunicación. No hay veteranos en shock, no hay marinos a punto morir, no hay miedo ni desorganización. Esto ha cambiado radicalmente después de una serie de cuatro videos “leakeados” de combate de la Marina. Aquí se presentan tres de estos “leaks” que presentó el Blog del Narco, el cuarto desapareció de las cuentas de YouTube.

La vegetación indica que están en Veracruz. Un batallón de marinos se enfrenta a un comando del cártel del narcotráfico conocido como Los Zetas, ex-militares desertores que formaron su propia organización criminal. Una compañía se agazapa detrás de una camioneta y se comienza a preguntar dónde está un compañero suyo conocido como “el Chino”. Con voz temblorosa gritan su nombre hasta que son interrumpidos por ráfagas intensas del enemigo, la cámara capta como el terror se apodera de los ojos de los jóvenes marinos. Las luces rojas de la camioneta le dan un toque de Apocalypsis Now, pero no, no es un filme. Es México año 2011, año cinco de la guerra, el año más sangriento. 

En otro video, se documenta el mismo enfrentamiento desde otro ángulo. Los marinos llegan a un caserío donde despedazan a tiros varios autos y camionetas. Después avanzan hasta donde una nueva línea de fuego se forma. Desde una arboleda a unos 100 metros Los Zetas les lanzan ráfagas. Ahí comienza el desorden. Agazapados y aglomerados (terrible error en combate) gritan desesperados por “la pieza” el nombre que le dan a un lanzagranadas calibre 50 que no aparece por ningún lado. Alaridos, maldiciones, desorden, hasta que una ráfaga los vuelve a agazapar. Al minuto 5:24 se observa cómo el marino de la cámara estuvo a punto de ser impactado pero milagrosamente, la bala se estrella en la camioneta que lo cubre. Hoy se salvó, espero que mañana también.

En el último de esta serie de “leaks”, se nos coloca en la vanguardia de la formación. El misterio de “el Chino” se disipa cuando afirman que está gravemente herido por un choque. Confusión total, armas atascadas. Ahí por fin llega “la pieza”. El granadero la dirige hacia el vehículo de donde les estaban disparando, el primer tiro falla ante la decepción de sus compañeros. Sin embargo el disparo sirve para poner en huída a Los Zetas, por fin les dejan de tirar. La segunda granda sí impacta al vehículo lo que es festejado con un “¡ahí está!, a chingar a tu madre puto… ¿eso querías?”. Un marino más veterano los calma a todos, sabe que el griterío puede ser el blanco de los disparos. Se colocan en formación y se mueven hacia el vehículo, no hay muertos, o los recogieron o –lo más probable- es que Los Zetas salieron corriendo cuando escucharon a los marinos gritar de forma poco discreta “¡avienta un granadazo a la puta camioneta y a la ver..!”. 

Otro “leak” militar que aunque dura unos cuantos segundos es un fiel reflejo de lo intenso de los combates. Desde un helicóptero militar, marinos armados con ametralladoras MG132 y rifles de francotirador Barrett practican el tiro al blanco y masacran a los que están en tierra en un supuesto campamento Zeta en Tamaulipas. ¿Intentaron rendirse?, ¿eran cuidadores?, ¿eran menores de edad?, ¿respondieron a una agresión?, ¿había fuerzas en tierra?, ¿intentaron el arresto?. Quién sabe, pero hicieron llover fuego sobre esos miserables.

II. Corrupción en los Penales.

La Guerra Contra el Narco no sólo se pelea en las calles y las montañas, también se pelea dentro de las cárceles. Segregados por bandos, frecuentemente se organizan emboscadas dentro de los penales. Pero no son emboscadas con picahielos o cristales. Son emboscadas con rifles de alto poder.

En el penal de Ciudad Juárez un par de internos expulsa a los celadores de su puesto –algunos parecen estar de acuerdo- abren las cerraduras de otra sección y dejan entrar a una banda de cinco chacales armados hasta los dientes que masacra al otro bando. ¿Cómo entran rifles de alto poder a los penales?, ¿cómo los internos se pueden mover libremente dentro del penal armados hasta los dientes?, ¿por qué los celadores no traen armas?. El sistema penitenciario mexicano está podrido.

III. Daños Colaterales – víctimas inocentes.

Felipe Calderón ha sido rápido para catalogar a todos los muertos como delincuentes merecedores de su cruel final. No todos los muertos son delincuentes, muchos civiles han quedado atrapados en los combates.

Desde Nayarit llega un dramático testimonio de cómo una persecución a plena luz del día desemboca en un terrible enfrentamiento donde una bala perdida atraviesa el cristal de un camión de pasajeros para terminar despedazándole el cuello a un joven que se transportaba rumbo a Tepic. El chofer y otros pasajeros, en medio del llanto de las mujeres, intentan desesperados pararle la hemorragia. Cuando llegan los paramédicos ya hay que aplicarle resucitación. Lo logran subir a la ambulancia y desaparecen. Otro daño colateral con nombre y apellido anónimos, otro que irá a dar a las vacías estadísticas, otra familia destrozada moral y económicamente. ¿Campesino, estudiante, obrero?, otro del pueblo que termina en un cuarto de cuidados intensivos en nombre del gran capital y las elecciones.

IV. Civiles atrapados en el fuego cruzado.

Las historias de balaceras se multiplican en las reuniones familiares y de amigos. Todos tenemos una historia de un encuentro cercano del tercer tipo con el narcotráfico, algunos lo han registrado en video.

Desde Veracruz llega un testimonio de una fiesta. Un domingo común, una fiesta cualquiera, súbitamente se suelta la balacera. Gritos, niños corriendo, gente volteando las mesas, dando instrucciones “¡no se levanten!”. El improvisado camarógrafo no puede detener su adrenalina y su cerebro comienza a disfrutar el caos. Cuando hay una pausa el reguetón y los llantos se mezclan bizarramente. Los ojos desorbitados, el levantón químico, la excitación, son rotos por el grito de la madre que lo trae de vuelta al mundo real. Afuera en El Acuario, varios muertos, entre ellos una familia y su bebé que muere en la carreola por esquirlas de granada. Daños colaterales, no pasa nada.

“Si las gotas de lluvia fueran de chocolate…”. Un video que recorrió el mundo entero. En un kinder en Monterrey la maestra lucha contra su miedo e intenta calmar a los pequeños bajo su cuidado. ““Me encantaría estar ahí…” La maestra improvisa actividades para que los niños olviden que en ese momento los chacales están masacrando a unos taxistas afuera. Se le ocurre que los niños canten una canción para que permanezcan en el suelo. “Abriendo la boca para saborear…” y los cuernos de chivo escupen sus colmillos voladores.

Una secundaria, muros cafés, uniformes, maestros, mesabancos y en tiempos recientes balaceras. Saltillo es asolada por la confrontación entre Sinaloa y Zetas. La ciudad es presa de los topones, los encuentros entre los comandos móviles de sicarios. No hay rincón que se salva de la violencia ese 12 de octubre. Todos están en el suelo, gritan, el maestro intenta calmarlos y ver qué sucede afuera. ¿Dónde están?, ¿lejos, cerca, afuera no más?. Maldita incertidumbre, esperar, sólo esperar que las cuentas se salden y mostrar seguridad a los chamacos. “¡Tranquilos!”, una ráfaga no ayuda al profesor a lograr su cometido.

Ese mismo día 12 de octubre cuando Saltillo fue presa de los topones, un equipo de periodistas sale a las calles. Mientras graban a un retén militar, se quedan atrapados en un enfrentamiento. El reflejo arroja al suelo al periodista y la cámara graba las botas de los soldados moviéndose y maniobrando frenéticamente. Rápido como llegó, así se fue la muerte. ¿Es todo?, no. De repente, un camión fuera de control está a punto de arrollar a los soldados y al camarógrafo. Un civil pregunta a los soldados qué hacer, el soldado responde “’ámonos compadre, mejor dale, ¡en chinga en chinga!, ¡córrale!”.

V. Chivas vs Santos, Zetas vs. Sinaloa.

En México el futbol es el deporte nacional, dos horas sagradas para el aficionado que ve la televisión o que acude al estadio con su familia. Así que fue un shock nacional e internacional cuando en medio de un juego del torneo regular se suelta tremenda balacera afuera del estadio.

La Comarca Lagunera es uno de los frentes calientes este 2011. Sinaloa y Golfo cierran una pinza sobre Los Zetas y la pinza aprieta en Torreón. Miles quedan atrapados en el estadio del equipo de Santos mientras afuera se despedazan. Cuando no queda nada más que llorar y rezar.

Otro ángulo de la balacera en el estadio de Santos. La gente entra en pánico buscando un escape o un refugio. El aficionado escoge un puesto de cervezas para cubrirse, calma a sus amigos y busca a los que se perdieron. Un toque tragicómico es el compa que esta frente a él, pecho a tierra retrocede sin soltar el vaso del sabroso líquido chelero y sin tirar una sola gota del delicioso fermento. Que se maten, pero la chela no se desperdicia.

En todo México se observó la balacera en vivo. También muchos mexicanos en el extranjero estaban viendo el juego. El futbol de la primera división es uno de sus últimos enlaces con el México querido que tuvieron que abandonar. Entonces imaginen la decepción de ver una balacera en vivo, de ver a los futbolistas corriendo buscando refugio, de oír a los comentaristas nerviosos, de ver a la gente corriendo en la cancha con sus niños en brazos o amontonados. La violencia desatada contrasta con el triunfalismo de Felipe Calderón, la realidad le vuelve a decir mentiroso.

Todo México se conmovió al ver a sus ídolos de futbol también atrapados en el torbellino de la violencia. Oswaldo Sánchez, veterano guardameta de la selección nacional y del Santos, multicampeón, un ejemplo de deportivismo, corre a la tribuna para abrazar a su familia y verificar que estén bien. Ya no hay privilegios, todos podemos ser víctimas del caos.

VI. Paramilitares.

Algo que escaló esta guerra de ser un conflicto entre narcotraficantes tradicionales a comandos armados de alta velocidad fue la inclusión en las filas de sicarios a ex-militares de fuerzas especiales. Su aportación fueron tácticas de terror, de contrainsurgencia y de guerra de baja intensidad. Una nueva característica aparece: narcocomunicados… que se cumplen.

Los Matazetas. Un grupo de sicarios armados hasta los dientes, falange del Cartel Jalisco Nueva Generación. Veteranos de las guerras de Jalisco después de la muerte de Nacho Coronel. Alineados con el Chapo Guzmán, el gran vencedor de esta guerra (por ahora). Fusiles de francotirador Barrett, ametralladoras automáticas MG132, fusiles R15 de cargador redondo y lanzagranadas 0.50, las famosas “piezas” que los marinos de la sección I sólo tenían una, estos traen como doce. En un narcocomunicado donde enseñan todo su poder de fuego anuncian que van a invadir Veracruz para matar a todos los que ellos consideren Zetas, que su función es defender al pueblo. ¿Cuál fue la acción del gobierno?… ninguna.

Unos meses después, 35 cadáveres son arrojados frente a la plaza comercial más grande del puerto. Todos traen una zeta marcada en sus cuerpos, todos brutalmente torturados. Los Matazetas cumplieron su palabra. Iniciaron una barredora de masacres por todo Veracruz ajusticiando a todo aquel que tachaban de Zeta. En paralelo la Marina lanza espectaculares operaciones en todo el estado acompañando las acciones de los Matazetas. Después, los Matazetas lanzan un nuevo narcocomunicado donde se disculpan con la ciudadanía y con las fuerzas federales por su violencia, pero al final se justifican. Los Zetas han sido expulsados de Veracruz. Pero quedan dudas, ¿quiénes son los Matazetas?, ¿Marinos haciendo el trabajo sucio que no pueden hacer con uniforme?. Algún día se sabrá.

VII. Exportando la Basura.

El narcotráfico y su terror han echado raíces en México, una nación con un gobierno débil, ilegítimo, corrupto. Hacia el sur hay gobiernos aún en estado más lamentable que el de México. Guatemala y Honduras son territorios bajo el control de los cárteles mexicanos. El asesinato del gran cantante Facundo Cabral es el ejemplo más conocido de la invasión narcomexicana a Centroamérica. México exporta su basura.

Los Zetas han creado una nueva base de operaciones en Centroamérica. Es el maltratado país hermano de Guatemala. Masacres, extorsión de migrantes, compra de los sanguinarios soldados contrainsurgentes llamados Kaibiles, dinero, drogas, armas. En Univisión se transmitió un video “leakeado” de una fiesta de Zetas en Guatemala. Durante las carreras de caballos se apuestan miles de dólares, en la fiesta se identifica a la plana mayor de la chacalaiza que se apoderó del Petén. Impunidad garantizada.

Más hacia el Este está Honduras, el país más violento, adelante de México. Sus provincias internas son el caos apocalíptico. Un video muestra un funeral de unos tales Salgado en la provincia de Olancho, la región más canija de este país hermano. Lo que más me llamó la atención es que a pesar de que los hechos suceden a 600 km de la frontera mexicana, la música de fondo es banda sinaloense. Narcos hondureños despiden a sus muertos a la usanza de los narcos mexicanos. Si esto no es prueba de ligas entre los dos bandos, hay que ver la “despedida”. Un frenesí de pistolas, escopetas y rifles se disparan al aire ante el deleite de los jodidos que admirados observan a sus héroes en acción. El momento de clímax es cuando un chacal saca un cuerno de chivo y lo descarga al aire, entonces la multitud explota en gritos como simios. No es Mad Max, es Honduras 2011, disfrutando de las exportaciones mexicanas. Hay que recolectar un casquillo percutido de recuerdo, disparado de las armas de unos tales Salgado.