Coatlicue: tumba y matriz, Tumba-Matriz.

Posted on 31 octubre, 2011

2


Para apreciar la belleza de Coatlicue hay que despojarse del pensamiento que se nos ha incrustado desde pequeños en la escuela. Coatlicue es incomprensible para la mente occidental.

Hay que transmutarse en un habitante del gran valle del Anáhuac durante el Siglo XV. La época donde una sociedad de guerreros y sacerdotes domina mesoamérica bajo un esquema de guerra total. El cenit del Imperio Mexica.

Todos son guerreros del Imperio. Niños y niñas. Después de inhalar su primer bocanada de aire, reciben sus flechas y escudo los unos, y su telar las otras. En las recitaciones de los ancianos se marca su destino: morir por el Imperio. Los unos en la batalla como guerreros, las otras en esas gloriosas horas durante el parto donde darán un nuevo guerrero o guerrera al Imperio. Si ambos sobreviven a su primera batalla, el Imperio tendrá muchas más que ofrecerles. Guerreros y guerreras eternas. Incluso muertos tendrán que luchar en los cielos para que Padre Sol sobreviva a la noche.

Coatlicue, De serpientes es su falda.

Coatlicue es un ente antropomórfico con cabeza de serpiente, la peculiaridad de esta cabeza es que está en constante movimiento como lo indica su estructura de cuatro dimensiones, siendo la cuarta dimensión el tiempo. Su torso es el de una anciana, con senos flácidos por  amamantar a sus hijos, que son todos los guerreros y guerreras. Orgullosa, muestra en forma de collar las ofrendas que le han dado sus pequeños convertidos en feroces soldados: manos cercenadas, corazones palpitantes y cráneos desollados de los enemigos. Su falda de serpientes la hace protectora de aquellos valientes que merezcan cubrirse en su sombra. Sus manos y pies poseen filosas garras, con las que cavará la tumba de sus pequeños y pequeñas muertos en combate.

¿Qué imagen más bella podría tener el guerrero moribundo en el campo de batalla o la mujer desangrada en el suelo después de parir a un bebé?. Esa imagen es la de su abuela cariñosa, colocándole el rostro sobre su tibio regazo, llevándole en brazos a su lugar de descanso eterno, dentro de la tierra, de regreso a la matriz de la que salió. Ahí reside la belleza de Coatlicue.

Es la mujer que dio a luz a todos, es la abuela que te enterrará en sus entrañas. Es la tumba y matriz. Tumba-matriz.

El ojo occidental ve un monstruo, el ojo del guerrero y guerrera ve a su tierna nana.

Tumba-Matriz (La Castañeda, 1996)

Tu presencia, tus entrañas,

de tu néctar, cristal tibio y hondo.

Los que estamos,

hoy aquí sobre ti,

que nos das de vivir.

Y esta triste, madre impávida,

¿hasta cuando habrás de soportarnos?

Tú y Sol Padre nos crearon

y nos miran volvernos bastardos.

Eres todo por nosotros,

y en los lagos secamos tus ojos.

Tu regazo de paraje,

despejado con tanto desastre.

Bella anciana,

no entendemos,

que nosotros no somos tus dueños,

que eres la conciencia viva.

¡Hija prodiga del universo!

Tumba-matriz, tumba-matriz.

Eres tumba y matriz, tumba y matriz,

tumba-matriz.

En tu falda de serpientes,

se refugian los más inocentes.

Y los árboles serenos,

levantando sus ramas al cielo.

Mi señora

vieja sabia,

antes de que a tus hijos devores

danos una flor de encanto

que nos cure del mal del humano.

P.D.1 La escultura monumental de Coatlicue se encuentra en exhibición dentro de la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México. Los domingos la entrada es gratuita.

P.D.2 Un bello poema musicalizado dedicado a Coatlicue es aquel de La Castañeda titulado Tumba-Matriz, donde la dualidad de Coatlicue se trata desde un punto de vista modernista, donde el ser humano ya no respeta a su cariñosa abuela.

P.D.3. Hay quienes dicen que la cabeza de serpiente es de dos serpientes, una por cada chorro de sangre de la decapitación de Coatlicue al principio de los tiempos. Sin embargo, su fusión perfecta en el centro y su visión idéntica en la parte de atrás me hace pensar a mi -un no especialista- en que es una sola cabeza que atestigua movimiento.