La inmunidad de la Ciudad de México durante la Guerra contra el Narco.

Posted on 28 octubre, 2011

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Mi bebita me despierta a las 7am, “’ira, ‘ira”, desea salir a la calle. Adormilados, mi esposa y yo nos preparamos, desayunamos a medias y salimos del hotel. Cuando volteo a la calle, la gran cantidad de gente y su vitalidad me dejan sorprendido, con un nudo en la garganta.

Domingo en la mañana en Reforma. Una imagen que en pocos lugares de México se puede ver en este difícil año de 2011.

Están unos “hobbist” de perros peludos platicando casuales café en mano. En la esquina una parejita gay se besa sin ningún pudor. Una joven instructora baila sin parar mientras arenga a un montón de abuelas que atienden su clase de Zumba. Sobre la avenida –cerrada a los automotores- cientos de familias pasean en bicicletas, unas finísimas otras corrientitas reconstruidas y oxidadas, pero todos sonríen. Al pie de un monumento, muchísimos Boy Scouts vivarachos se sacan una foto profesional. Al fondo, vigilando discretamente está un policía bien equipado con el rostro descubierto, con su pechera verde fluorescente y un arma corta enfundada.

¿Dónde estoy?

No estoy en Europa ni en Canadá. ¿Dónde estoy?. Estoy al pie del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México, el Distrito Federal, La Capital, El DeFectuoso, Chilangolandia, El Dragón, La Vieja Tenochtitlan, La Capirucha. Es Septiembre de 2011.

En el último año he recorrido los cuatro puntos cardinales de México y lo único que he visto en las ciudades mexicanas son militares y policías encapuchados con ojos tensos y armados hasta los dientes, siempre con el dedo en el gatillo de sus R-15. Helicópteros volando con comandos de respuesta rápida adentro. Caravanas militares con tanquetas y francotiradores. El tenebroso espectáculo de los halcones adueñándose de la noche. Letreros de “desaparecido/a” en los cruceros. Calles vacías y comercios cerrados después de las balaceras. Un comando de sicarios me pasó a dos metros en Uruapan, afuera del Parque Nacional, también traía en brazos a mi niña, también era de día.

Es apenas domingo en la mañana, pero no puedo disfrutar más de este espejismo. Más vale regresar a casa de día porque el camino está plagado de Zetas y de marinos listos para reventarse mutuamente a balazos. Esto es un país en guerra, con 45,000 muertos ya. Hay que irse temprano.

Ese espectáculo de convivencia, tolerancia, armonía, inclusión, sonrisas…

 ¿Es un espejismo?.

Pocos crímenes con el sello de la Guerra contra el Narco han sucedido en el DF. Recuerdo la emboscada de los muchachos en Tepito, la balacera en Perisur que desencadenó en la captura de La Barbie y recientemente el horrible asesinato impune de las periodistas Marcela Yace y Rocío González. Pocos, poquísimos –afortunadamente- comparados a la cuota de sangre que han pagado otras regiones del país.

La megalópolis no ha sufrido de la narcoviolencia. Esto es uno de los enigmas de la historia reciente de México.

¿Por qué la Ciudad de México ha sido inmune –relativamente- a la narcoviolencia que ha asolado al país por 6 años?. Les advierto: no sé la respuesta correcta.

Primera hipótesis: la dinámica del negocio no necesita reventar al DF.

En este espacio ya se hizo un ejercicio de recuento de la historia de la Guerra contra el Narco. Una de las conclusiones de ese ejercicio es que esta guerra y su violencia siguen una ruta predecible, la ruta del negocio. El rastro de la infamia rodea a la frontera con Yankeeland, al flujo de migrantes y a las zonas de producción de mariguana y amapola en Sinaloa, Michoacán y Guerrero.

Las predicciones del BlogChinaco indican que la violencia se moverá del Norte hacia el Sur y Centro del país y desafortunadamente así está sucediendo: Veracruz y Guerrero son los frentes más violentos en este fin de año 2011.

A pesar de lo anterior, la Ciudad de México ha permanecido casi intocada por la narcoviolencia. Pero el Estado de México, el territorio que abraza a la Ciudad de México por tres de los cuatro puntos cardinales es una de las entidades más violentas de México con un estimado de 2500 crímenes del narco.  Al sur, está el Estado de Morelos con más de 600 narcocrímenes que sembraron psicosis por su carácter semi-azaroso. Así, aproximadamente el 8% de la narcoviolencia se ha suscitado alrededor de la Ciudad de México.

Una respuesta podría estar en la naturaleza del narconegocio dentro de la capital: el narcomenudeo y el lavado de dinero. La primera de estas actividades es casi imposible de trazar y la segunda requiere discreción y tranquilidad como lo demuestra el estilo de vida de los “narco-juniors”, hijos de grandes narcos que viven en el DF. Apoyando lo anterior, está el testimonio de La Barbie durante su interrogatorio: cuando supo que el JJ, su subordinado, casi mata al famoso futbolista paraguayo Salvador Cabañas durante un alegato de bar en la Capital, entonces lo “regañó”. La misma Barbie que ordenó los más notorios asesinatos en Morelos –con narcomantas y escenas grotescas- cruzando la frontera del DF, pide discreción.

Entonces una probable respuesta a la inmunidad chilanga es porque no ha sido necesario o no es de vital interés del narcotráfico encender a la capital. En otras palabras: no ha llegado su hora. Esperemos que las circunstancias no cambien.

La zona urbana que rodea a la Ciudad de México y que pertenece políticamente al Estado de México es una zona "caliente" de la Guerra contra el Narco. Escena de una ejecución en Neza, enero de 2011.

Aún así, la violencia necrofílica –narcomantas, colgados, decapitados, desollados- forma un anillo que es directamente colindante con la Ciudad de México. Neza, Ecatepec, Naucalpan, Tlane… Cualquiera que haya vivido en el DF sabe que la “frontera” entre el Estado de México y la Ciudad de México consiste en miles y miles de calles de libre tránsito, de un lado de la esquina es el DF del otro Edomex, entonces ¿cuál es el mágico antídoto que contiene a la narcoviolencia justo afuera de la vieja ciudad?

Segunda hipótesis: bajando el nivel de desesperación.

Si es cierto que el fuego de la narcoviolencia se oxigena con dólares y la gasolina es la injusticia social, hay que preguntarse si en la contención del caos cabe el hecho que la Ciudad de México es el lugar económica y socialmente más adelantado de esta nación.

Antes de 1997 la Ciudad de México fue botín de una camarilla –perdón queridos lectores- de verdaderos hijos de puta. Los más corruptos entes del PRImen Organizado florecieron en la capital. El museo de la infamia lo lideran los regentes Corona del Rosal, Hank González y el jefe de policía Alfonso “Negro” Durazo. Apenas en 1997 los capitalinos pudieron elegir por primera vez a sus gobernantes, eligieron al líder del Partido de la Revolución Democrática, Cuahútemoc Cárdenas, incansable luchador de la democracia en México. Desde entonces, la capital ha sido una plataforma de la izquierda rosa electoral, pero izquierda.

8 de Mayo de 2011. La Ciudad de México vuelca su famosa solidaridad al poeta Javier Sicilia y las demás víctimas de la Guerra contra el Narco. Acompañamiento activo de la ciudad a la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad.

Esta izquierda liderada por escisiones nacionalistas del PRI, recibieron una ciudad en trizas. Poco a poco, a pesar de estar estrangulado financieramente por el Gobierno Federal, el gobierno capitalino incidió con ciclos culturales, programas de seguridad con enfoque social, pensiones universales, despenalización del aborto, becas estudiantiles, nuevas preparatorias, los Faros, transporte colectivo accesible, seguros de desempleo, seguros médicos universales, dignificación de barrios, una nueva universidad, un centro de comando central, equipamiento y profesionalización masiva de la policía y los bomberos, enlaces entre personas del mismo sexo y muchos más etcéteras. Etcéteras que alimentan la creatividad, la educación, el libre movimiento, la tolerancia, la dignidad humana pues.

Todas esas acciones lo que han hecho es bajar el nivel de desesperación de la población. Para apoyar esta afirmación hay que saber por cuánto se venden los jóvenes a las garras del narco. Por la ínfima cantidad de 4000 pesos (300 dlls) al mes un muchacho se vuelve espía y menudista y por 8000 (600 dlls) ya está arrancando cabezas. Ambos salarios lo colocan inmediatamente en los deciles de ingreso más altos de este desigual país. Si con apoyos y actividades estos jóvenes pueden obtener un estatus alterno al narco que les permita tener esos ingresos, ¿quién querría meterse al narco?.

No todo es obra de la izquierda moderna. Gracias a tres proyectos nacionalistas de educación pública -la UNAM, el IPN y la Metro- la ciudad de México es la entidad con mayor cobertura educativa y nivel de escolaridad. Es la entidad con mayor número de profesionistas (28% de la población) y con menor porcentaje de pobreza.

Mientras el resto del país es un desastre, la capital se erige como el último bastión de civilidad en esta golpeada nación.

 La respuesta correcta.

No obstante todo lo anterior, no tengo una respuesta correcta. El narco ha demostrado que cuando necesita encender un lugar lo hace sin miramientos. Además, Nuevo León es el segundo lugar en todos los indicadores nacionales y de todos modos, está siendo asolado por la violencia.

¿Podría ser que, cómo dice el dicho, “la diferencia está en los detalles”?. Nuevo León no tiene programas sociales del alcance de los capitalinos, y aunque sea el segundo lugar, en varios rubros está atrás por varios puntos (ej. cobertura universitaria, 58% vs 38%). Nuevo León ha sido gobernado por los más conservadores estratos de la derecha, no así la Ciudad de México.

 Una última pregunta. Los contrastes de violencia entre Nuevo León y la Ciudad de México, ¿serán los resultados de dos formas diferentes de ver el crecimiento?. La visión empresarial contra la visión social.

El tiempo lo dirá.

Megaconcierto de rock en el Zócalo capitalino. Juventud que toma las calles que son suyas sin temor a los granadazos o balaceras.