El Señor Matanza: Breve historia del PRI.

Posted on 22 junio, 2011

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Yo sí lo conocí. Viví por 23 años en un país gobernado por una dictadura. La dictadura del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Señor Matanza. Esta es su historia.

Dedicado con respeto a todos los familiares de las víctimas de la represión
de la dictadura PRIísta, especialmente a Doña Rosario Ibarra “Mamá Piedra
por su solidaridad inagotable, tenacidad ciclónica
y ser un gran ejemplo de rebeldía.

I. Y cuando desperté la pata del PRInosaurio estaba sobre mi…

Ícono del paleolítico político de México. Niño pobre, organizador del sindicato de repartidores de leche, eterno líder del movimiento obrero alineado al PRI. Don Fidel murió en funciones burocráticas a los 97 años, fue sucedido por la "Güera" Rodríguez quien murió a los 83... también en funciones. Nota cómica: yo viví en una unidad habitacional llamada Fidel Velázquez, ¡cuando Don Fidel todavía estaba vivo!

A pesar de sus actos represivos, ineptitudes económicas, adopción de principios neoliberales salvajes, nexos con el narcotráfico, autofagia, alejamiento de la realidad del país y llevar 10 años fuera de la Silla Grande, el PRI sigue siendo una fuerza que amenaza con volver a gobernar a México.

El PRI se ganó el apodo de “Dinosaurio” debido a su longeva y continua estancia en la presidencia de México (71 años, aunque en algunos estados ya va a cumplir 82 años). La imagen más representativa del Dinosaurio es Fidel Velázquez, el “líder” de los obreros que murió en funciones burocráticas a la edad de 97 años, aun cuando en los últimos 20 nadie entendía que carajos decía.

La muerte del Dinosaurio viene anunciándose desde hace décadas, los estudiantes del 68 fueron los primeros que lo acuchillaron, Cárdenas en el 88 le metió zancadilla, los indios zapatistas le reventaron la cara varias veces en los 90’s, Chente Fox le sacó la silla con sentón y todo en 2000, FeCal lo obligó a negociar de rodillas en 2006, pero el Dinosaurio está de vuelta.

La "ideología" del PRI es el corporativismo nacionalista donde decenas de siglas de mendigantes se unen para extraerle algo -lo que sea- a Papá Gobierno a cambio de votos. Campaña presidencial de 1982, las épocas de la "aplanadora" monolítica del PRI.

II. ¡Ay, jijos del PRI!

Nos guste o no, el PRI creó al México moderno, y si México es una sabana agujereada llena de parches, es porque así es el PRI. La historia moderna de México es la historia del PRI. Efectivamente el PRI fue el fogonazo de la Revolución Mexicana que se apagó lentamente hasta agotar su energética  pólvora dejando tras de sí una estela de humo apestoso.

Nos guste o no, todos los mexicanos modernos somos descendientes ideológicos y materiales del PRI, nuestra universidad, nuestra clínica, nuestra historia, nuestra infraestructura, nuestros vicios, nuestra apatía, nuestros traumas, todo lo inventó y construyó el PRI. Desde los más destacados mexicanos modernos hasta los más infames los crió el PRI. El partido de derecha actualmente en el poder, existe gracias a una escisión burocrática del PRI, también el partido de izquierda, y el ecologista, y el magisterial, y el convergente, y el del trabajo…

Retrato oficial de Carlos Salinas en la Silla Grande. Todo funcionario debería tener esta foto en un lugar visible de su oficina. Salinas, privatizador de las compañías públicas que han creado a los multimillonarios mexicanos como el ahora filántropo Carlos Slim.

Mi abuelo genético era PRIísta, salió de la pobreza miserable del desierto gracias a la educación pública del PRI, fue maestro rural. Sus hijas fueron normalistas educadas en las escuelas del PRI. Mi madre es de las últimas maestra jubiladas que tienen su futuro económico asegurado gracias al ahora extinto sistema social del PRI. Yo me eduqué gracias a un sistema de becas que creó el PRI y trabajo en una universidad creada por el PRI.

III. El partido de la contradicción: la Revolución Institucionalizada.

Primero fue el Partido Nacional Revolucionario, luego fue el Partido de la Revolución Mexicana, y ahora es el Partido Revolucionario Institucional. ¿Cómo puede existir una revolución institucionalizada?… así como se dice.

El PRI opera como un partido político pero no tiene ideología, no pertenece a la izquierda ni a la derecha, no es socialista ni capitalista. Si acaso, lo más cercano es ser nacionalista, tirándole a chauvinista. El PRI nació de la Revolución Mexicana, una guerra terrible y confusa, y en él se aglomeró a los vencedores de esa guerra, que para nada era un grupo homogéneo. En el PRI se fusionaron, sindicalistas, agraristas, militaristas, capitalistas, anticlericalistas, constitucionalistas, socialistas, y muchos “istas” más. El PRI fue el lugar donde se le intentó dar gusto a todos estos grupos y el mecanismo favorito fue el de la creación de organizaciones sombrilla que en base de su músculo (cuánta gente podían juntar, los infames “acarreados”) podían exigir su pedacito de revolución para las bases, y su pedazote de revolución para los líderes.

El PRI se convirtió en un Partido de Estado psuedo-socialista que aglomeró a centenas de corporaciones populares con los nombres más curiosos (ej. Unión de Expendedores y Voceadores de los Periódicos de México). Aún cuando su membresía era popular, estas corporaciones eran y son en esencia capitalistas y cobran cuotas para poder ingresar a los mercados que controlan, que son todos: tianguis, ingenios, agricultura, construcción, salud, educación…

Miles de opositores al PRI fueron desaparecidos o muertos. Es emblemático el caso de la querida, valiente e inolvidable licenciada Digna Ochoa, asesinada por Rogaciano Alva, un cacique y narcotraficante PRIísta. La "Justicia" determinó que Digna -una mujer llena de vida- se había suicidado. Digna tenía dos tiros, múltiples golpes y una nota de escarmiento.

Los premios revolucionarios van desde la Silla Grande (la presidencia) hasta una playera con la jeta del candidato en turno, pasando por la casi interminable lista de puestos burocráticos. Un estado petrolero y minero tuvo para dar chichi a todos. Dió para que todos mamaran, todos tuvieran su puesto y su sexenio para morder el infame “hueso”. Bajo el Partido de la Cleptocracia Institucional se puede traficar leche para bebés y operaciones macroeconómicas del gobierno.

Quienes veían a la élite cleptocrática como un acto cínico de corrupción, eran pronto eliminados y su muerte justificada por historias inverosímiles creadas por los agentes de la macabras y ahora extintas Dirección Federal de Seguridad y la Judicial Federal.

IV. El abuelo debe morir.

El PRI fue el Papá Gobierno,  ese padre protector que en su juventud veló por sus hijos, y no exagero, al Presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) se le  conoce como el Tata Lázaro, (palabra p’hurépecha que cariñosamente significa Padre). Pero el último presidente medianamente decente, Adolfo López Mateos (1958-1964), murió hace cuatro décadas.

Tlatelolco 1968. El 2 de octubre la juventud valiente salió a las calles por primera vez en muchas décadas para exigir democracia. El gobierno PRIísta respondió con fuego. Saldo: 82 muertos, la mayoría a ballonetazos y culatazos, miles más fueron a dar a las cárceles. El PRI moderno ha bloqueado todas las intenciones de arrojar luz a la masacre.

El PRI envejeció y el padre se convirtió en abuelo. Se transformó en un bulto que fuma frente a los bebés, que le pega a la abuela enfrente de todos, que le ve las chiches a tu novia, que se pedorrea frente a tus amigos, que intenta besarte con tufo a muelas podridas, que se gastó la herencia de la familia en Las Vegas y en Suiza. El Abuelo tiene que morir.

Lo que el Tata PRI construyó, el Abuelo PRI destruyó. El propio PRI destruyó su sistema social, sus empresas públicas, su conglomerado educativo, su reparto agrario. Y en el proceso destruyó la vida de muchos mexicanos que a ello se opusieron. El PRI mató y encarceló a los estudiantes del 68, a las guerrillas de maestros en los 70’s, a los PRDistas en los 80’s, a los zapatistas en los 90’s, a los de Atenco en los 00’s.

V. Cuatro recuerdos del PRI.

Campesino muerto.

El primer muerto que vi fue en 1988 cuando tenía 11 años. Era un  campesino michoacano que apoyaba al opositor ex-PRIísta Cuahutémoc Cárdenas. Lo dejaron balaceado los PRIistas frente a mi casa con su bandera del Frente Democrático Nacional. Unos días antes, muchos otros campesinos iguales a él gritaban entusiastas en el pueblo “¡Cua-te-mo, Cua-te-mo!”. Nunca más se volvieron a juntar los campesinos, porque en los siguientes años en todo el país hubo 800 Frentistas y PRDistas asesinados o desaparecidos.

Cercos militares.

Acteal 1997. Paramilitares patrocinados por el PRI atacaron a la congregación católica de Las Abejas mientras rezaban. Mataron a 45 indios, la mayoría mujeres y niños. A las mujeres embarazadas les rajaron la panza y les extrajeron los fetos. Objetivo: intmidación a los indios rebeledes anti-PRIístas.

Los primeros soldados drogados que vi fueron en 1998, estaban construyendo cuarteles sobre la clínica rural en Guadalupe Tepeyac, Chiapas.  Su objetivo era matar, desaparecer y violar a los indios zapatistas, acérrimos anti-PRIístas. Agitaban sus armas como gorilas desde sus trincheras para amedrentar a los caravaneros que frecuentemente viajábamos a la selva para romper los cercos militares que Ernesto Zedillo tendió sobre los zapatistas. En contraste, nuestras únicas armas eran un ejemplar de la Constitución con el Artículo 11 subrayado (libre tránsito) y un montón de cámaras fotográficas y de video. En la noche, los paramilitares PRIístas disparaban sus armas en las afueras de los pueblos para mantener la guerra de “baja intensidad”. Yo escuché esos balazos en el ejido Morelia en Chiapas. Esos cuarteles y esos paramilitares todavía siguen acosando a los indios, pero ahora bajo las siglas del PAN y del PRD. Los indios huevudos y ovariudos siguen resistiendo.

El Gran Hermano.

Atenco 2006. Represión brutal a los campesinos por los gorilas del PRIísta Enrique Peña Nieto, nuestro hermoso y futuro presidente, si nos dejamos. Gracias a la mediocridad épica de los gobiernos PANistas, muchos mexicanos añoran los tiempos de la mano dura y Papá Gobierno.

El primer expediente de opositores al régimen que vi fue el mío en el 2000, justo cuando todos ya sabíamos que el PRI iba de salida. El agente judicial encargado de vigilar a la célula de zapatistas civiles donde militaba, se acercó a mi, me enseñó una carpeta con mis datos personales y actividades “subersivas” que realizaba en esos años: “editor de periódico”, “orador de mítines”, “organizador estudiantil”. Me dijo que me regalaba una fotografía que escogiera de las varias que ahí había. Escogí una donde estoy bajando de un templete durante la Marcha de los 5000 Zapatistas. Después se despidió.

Puente Grande 2006. Kent Lueders en el momento que es recibido en la salida del penal de Almoloya después de haber sido salvajemente golpeado por las fuerzas del estado PRIísta. Su delito fue acudir a Atenco para formar un cordón civil que protegiera a las floristas de la represión oficial. Kent tuvo suerte, Alexis Benhumea no, murió por el impacto a corta distancia de una bomba lacrimógena.

El uniforme del penal.

El primer torturado que vi fue a Kent Lueders, jóven estudiante de la UNAM que acudió al llamado de emergencia del pueblo de San Salvador Atenco en 2006. Cientos de policías estatales y federales bajo el mando del PRIísta Enrique Peña Nieto habían sitiado el pueblo para desalojar a las vendedoras de flores no alineadas al PRI del mercado local. En realidad era una venganza del PRI y del PAN (ver los aplausos de Fox) porque los de Atenco habían luchado duro hasta hacer caer el proyecto de construcción de un aeropuerto sobre sus terrenos comunales. El saldo fue de 2 asesinados, 207 encarcelados y 50 mujeres violadas o ultrajadas. Vi a Kent apoyado en sus familiares, rengueando, con sus ojos rojos y cara hinchada de los golpes y todavía con el uniforme azul del penal puesto, iba marchando para exigir justicia ante la represión.

 Enrique Peña Nieto quiere ser el presidente de México en el 2012.

¡No digas que nadie te advirtió!.

P.D. En la historia oficial de la página del PRI, ni siquiera se mencionan los sucesos de 1968, 1988 y 1994. Silencio y encubrimiento es su signo.