Narcocorridos: violencia en el arte

Posted on 23 mayo, 2011

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Si el arte es la presentación de situaciones de forma simbólica para buscar respuestas emocionales en el ser humano, la violencia es parte integral del arte.

Las sociedades tienen diferentes grados de tolerancia de la presencia de la violencia en su arte.

Unas tijeras ensangrentadas anuncian la cáratula de la película de arte multipremiada "Antichrist" de Lars von Trier. Las tijeras tiene sangre porque la protagonista corta su clítoris en close-up .

Un caso muy reciente es el del director de cine Lars von Trier. Este cineasta era considerado un genio en los festivales de Cannes aun cuando sus filmes contienen largos segmentos de pornografía gore gratuita que incluyen sexo explícito en close-up y tortura sexual. No fue hasta que a von Trier se le ocurrió decir -en pleno festival- que Hitler le cae bien que Cannes brincó y decidió nombrarlo persona non grata. von Trier cruzó la línea de tolerancia de la presencia de la violencia en el arte de la sociedad Europea.

Actualmente en México –un país en guerra- hay una discusión sobre prohibir legalmente un género musical llamado narcocorrido. El narcocorrido es un descendiente directo del viejo corrido mexicano, el género musical favorito desde las guerras contra invasores extranjeros en el siglo XIX para llevar las noticias de eventos lejanos a las tropas regadas por un país de geografía tortuosa.

La época dorada del corrido fue la revolución mexicana. Decenas de corridos que cuentan las hazañas de las tropas y guerrillas revolucionarias se han convertido en parte del imaginario mexicano y de nuestro patrimonio artístico. En su época, funcionaban como noticieros cantados así como himnos para animar a La Bola. Frecuentemente eran cantados en clave y con un caló propio de los interesados. La muerte violenta siempre estuvo presente en sus letras. Tal vez el más famoso y que más se saben los mexicanos es “Carabina 30-30”.

Con mi 30-30 me voy a marchar
a engrosar las filas de la rebelión
si mi sangre piden, mi sangre les doy
a los habitantes de nuestra nación
Ya nos vamos pa’ Chihuahua
ya se va tu negro santo
si me quiebra alguna bala
ve a llorarme al campo santo

Los nuevos narcorridos contienen letras explícitas y codificadas así como imágenes que describen las tácticas de guerra y las acciones de los comandos del narco. En la imágen un miembro del grupo musical porta un chaleco balístico mientras por su derecha un tremendo chorro de sangre se riega.

De tal forma el corrido mexicano es una ventana por la que aquellos que son ajenos a la guerra se puede asomar para saber qué pasa de acuerdo a la versión propia de los actores. Para los actores, el corrido es un espejo donde se ven a sí mismos y a sus compañeros de combate. El narcocorrido cumple la misma función. Si hoy en día el narcocorrido es brutal y despojado de toda gloria patriótica, es porque así es la Guerra contra el Narco de Felipe Calderón.

Estas leyes van dirigidas con dedicatoria a un colectivo musical llamado Movimiento Alterado, cuyo “single” estrella se llama “Sanguinarios del M1” y que cuenta la vida de un comando de alta movilidad y extenso poder de fuego:

 Van endemoniados, muy bien comandados
listos y a la orden, pa’ hacer un desorden
para hacer sufrir y morir a los contras hasta agonizar
van y hacen pedazos, a gente a balazos
rafagas continuas, que no se terminan
cuchillo afilado, cuerno atravesado
para degollar.

El principal argumento es que la brutalidad que se describe en las letras pervierte a la juventud. Bueno, si ese es el caso también conozco otro género musical que se usa durante los entrenamientos oficiales a la juventud que quiere enrolarse en el ejército y marina mexicanos. Veamos la letra de uno de los himnos militares más famosos llamado “1, 2, 3, 4, Fibra” que fue traído hace años a mi atención por un compañero que fue marino (Ver video del servicio Militar donde un montón de escuíncles van cantándolo):

Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales. Cuerpo de élite del ejército mexicano y origen de las tácticas de terror usadas por los cárteles del narcotráfico, entre ellas, las canciones.

Si yo visto de verde me voy por combatiente
si yo visto de negro me voy por guerrillero
andando por la jungla con mi M-16.
a todo guerrillero que yo vea mataré
sus ojitos sacaré y sus tripas me comeré
yo quiero bañarme en una piscina
repleta de sangre…de sangre guerrillera
brincando y saltando con una gran emoción
a todo guerrillero sacaré yo el corazón
brincando y saltando con una gran alegría
a todo guerrillero haré sufrir todo el día

 Entonces qué, ¿cuál es más violenta?. ¿La canción de los Narcos o la del Gobierno?. La violencia proviene de los dos lados combatientes y el resto de la población somos sólo espectadores de la destrucción, o al menos, a eso nos quieren reducir.

Era de esperarse que la extensa violencia que lacera cada uno de los puntos cardinales de México apareciera tarde o temprano en las diversas expresiones artísticas. Si no nos gusta la violencia en el arte, primero hay que cambiar las raíces de la violencia y después el arte cambiará sólo.

Las propuestas de prohibir legalmente la difusión y producción de narcorridos es supuestamente un intento de borrar la mentada narcocultura. En realidad es sólo un burdo intento de romper sus espejos y ventanas. Los que se miran a sí mismos como secuestradores y decapitadores, seguirán mirándose así, mientras estas tácticas de terror sirvan a su negocio. Los limpiaparabrisas que admiran a los narcos en sus Hummer, los seguirán admirando mientras esa sea el único camino de escape de su miseria… cantando o sin cantar.