White Mexicans II: La blancura del gabinete.

Posted on 2 mayo, 2011

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Una serie sobre el racismo en México.

Análisis fenotípico en el gabinete presidencial mexicano en 2011. Guillermo Galván y José Meade, Secretarios de la Defensa y Secretario de Energía. Brown Mexican y White Mexican.

Desde hace más de un siglo que en México no se cuenta a la población de acuerdo a su raza. Esto se debe a que la revolución mexicana decretó que todos los mexicanos somos iguales, aunque no sea cierto. Por lo tanto, no sabemos si el color de la piel o la raza tienen algo qué ver con la oportunidad a la educación, a un mejor nivel de vida, o al acceso a posiciones de decisión.

Aún sin datos duros, la realidad se observa en las calles. México es un país segregado de acuerdo a su color de piel. La educación y la movilidad social están asociadas positivamente con un color de piel claro, e inversamente con otro color de piel.

Los cuatro gobernadores de los estados con mayor población indígena. Todos son White Mexicans. Cué (Oaxaca), Duarte (Veracruz), Aguirre (Guerrero) y Sabines (Chiapas). También son los estados más pobres de México.

Recientemente, mi amigo español Ramón me hizo ver algo que mis ojos se negaban a registrar. Mientras caminábamos por el centro de San Luis Potosí –una de las ciudades más castellanizadas de México- Ramón me dijo con un aire sorprendido: “¡J’oer tío!, pero mira qué diferente son las personas que andan en las calles a vosotros, parece que (a ellos) les han sacado de un libro de historia”. Por vosotros se refería a los mexicanos ultra-educados que realizábamos estudios de doctorado y postdoctorado en la University of California en Riverside. Esa minoría de mexicanos educados, era el único grupo de mexicanos que Ramón había conocido hasta ese momento. Los marcados rasgos indígenas del grueso de la población mexicana tan opuestos a los rasgos  europeos de la mayoría de los mexicanos ultra-educados lo habían sorprendido, y a mi me había avergonzado. Mi país es un país racista y segregado.

La fuente más cercana a la división racial de México es la CIA yankee. Aunque no es la mejor fuente, es la única. De acuerdo a su World Factbook, en México, el 30% de la población es amerindia, el 60% es mestizo y el 10% es blanco. De ese 60% mestizo, podemos asumir de manera relativamente segura que la mitad tendrá rasgos indígenas que los harían lo suficientemente diferentes a los mexicanos blancos. Así, con las reservas del caso y siendo muy conservadores, el 60% de los mexicanos tienen facciones raciales notoriamente diferentes a lo que se consideraría alguien “blanco”.

Ahora, sin datos que relacionen el nivel educativo y la posición económica con la raza. ¿Cómo poder demostrar que el perfil racial de México no se mantiene cuando de acceso a la educación y a movilidad social se refiere?.

Los presidenciales de México para el 2011. Peña (PRI), López (PT) y Lujambio (PAN). El único moreno es "el peligro para México"

Se me ocurrió buscar un paradigma de gente educada y en posiciones de poder adquiridas por méritos, al menos nominalmente. Así, llegué a la idea de buscar en el gabinete de la Presidencia de la República. Estos serían los puestos alcanzados por personas muy educadas, preparadas, grandes casos de éxito en sus respectivas áreas; repito, al menos de forma nominal.

Como se puede ver en la última figura de este artículo en la que se compila todas las fotografías oficiales de nuestros “máximos” funcionarios públicos, la gran mayoría de estos mexicanos en posiciones de poder son mexicanos blancos, White Mexicans pues. Sólo hay tres notorias excepciones remarcadas con una raya roja. Dos de ellas eran esperadas, el Secretario de la Defensa y el Jefe del Estado Mayor Presidencial. Ambos son militares de carrera. Generalmente, la milicia se nutre de los mexicanos más pobres, los relegados de otros espacios sociales, los indígenas y los morenos (Ver la parte I de la serie White Mexicans: Los Guachos). El otro es un misterio genético para mi: un hombre de marcadas facciones indígenas pero de apellido Blake, el Secretario de Gobernación.

Solamente tres de los 30 mandos máximos del Poder Ejecutivo de la Federación Mexicana son mexicanos con facciones nativas. El resto son blancos, cualquiera de ellos podría ser un recién bajado de las carabelas de Cristóbal Colón. Las feministas ya habrán visto otro desequilibrio que no será tratado en extenso aquí: sólo 5 son mujeres.

Entonces, sí se toman los datos de la CIA como base. Existe un gran desequilibrio en la representación política de México y su composición racial. Mientras el 60% de los mexicanos son de composición evidentemente indígena, en el gabinete presidencial, estos están representados sólo en un 10%. Esta brecha se extiende a gobernadores, diputados, modelos de televisión, rectores, candidatos a la presidencia,  intelectuales, empresarios y como lo notó mi amigo Ramón, a los científicos mexicanos (ver imágenes adjuntas).

Es de esperarse que esta brecha gigante de acceso al poder marcada por la composición racial aparente, sea la punta de un témpano de hielo que se extiende profundamente en el mar de la desigualdad, la falta de educación y la nula movilidad social de las clases indígenas y mestiza morena de México.

No estoy sugiriendo cuotas de acceso al poder o a educación basados sólo en la composición étnica de los mexicanos, estoy sugiriendo que este problema se debe atacar desde la raíz. Se debe ejecutar el sueño de Morelos de que a los mexicanos sólo nos deben distinguir nuestros méritos, pero esto será cierto hasta que los méritos puedan ser alcanzados por igual por todos, sin importar en dónde o de quién naciste.

¿A quién conviene esta división racial?.

Por favor visita las otras partes de esta serie sobre racismo en México:

White Mexicans IV: una tarde de supremacía racial en el super.

White Mexicans III: La Caja Idiota… y racista.

White Mexicans II: La blancura del gabinete.

White Mexicans I: Los Guachos.

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Conjunto completo de fotografías oficiales del gabinete presidencial en México 2011. En rojo están remarcados aquellos secretarios con notorias facciones indígenas. Son sólo el 10% del gabinete cuando el 60% de la población mexicana pertenece a esta clasificación fenotípica. Las mujeres son sólo un 16% cuando el 52% de la población pertenece a este género sexual (sí, es sarcasmo)